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28/08/2012 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Lissavetzky denuncia el vacío del centro cultural de Cibeles
En los distritos se ha anulado la programación prevista para los últimos meses del año, lo que afecta a 61 compañías.

“Esto es un centro fantasma, un centro vacío”, ha denunciado Jaime Lissavetzky, portavoz del grupo municipal socialista, refiriéndose a CentroCentro, la zona cultural del Palacio de Cibeles que el Ayuntamiento de Madrid inauguró el pasado año. Acompañado por los concejales Diego Cruz, secretario general del grupo, y Ana García D´ Atri, responsable de temas culturales, Lissavetzky ha querido mostrar a los medios de comunicación las salas vacías de este recinto, y la falta de contenidos culturales, después de que el Ayuntamiento invirtiera en el edificio 510 millones de euros.

“La política cultural del Ayuntamiento de Madrid es de escaparate, no es una política de proximidad cultural porque excluye a los barrios”, ha manifestado el portavoz socialista. “Ejemplo de ello es la anulación a través de correo electrónico de todas las actividades culturales programadas y contratadas de aquí a finales de año en los centros culturales de los distritos. Esto afecta a 61 compañías, de las cuales once son residentes, o sea, que tienen su sede en los propios centros culturales y actúan gratuitamente a cambio de los locales de ensayo”.

Precisamente en estos momentos, el Ayuntamiento se encuentra en un debate, que se titula Plan Estratégico Cultural de la ciudad de Madrid, que ha lanzado el delegado de las Artes, Fernando Villalonga. En ese plan se dice que en Madrid se invierte mucho en infraestructuras pero que no tienen actividad y que hay que hacer una apuesta por una cultura de proximidad. En concreto, de CentroCentro se dice que hay que definir sus fines, “lo que significa que no tiene fines”, ha dicho Lissavetzky, que lo ha tachado de “centro fantasma”.

“Aquí hay un auditorio que se ha utilizado para hacer un homenaje a un alcalde, Agustín Rodríguez Sahagún, y poca cosa más, pero no ha tenido actividades culturales. Hay salas de exposiciones, que están vacías. Se hicieron tres exposiciones cuando se inauguró, a razón de 150.000 euros por cada una, pero en este momento se utiliza, fundamentalmente, como zona de descanso para turistas”, ha añadido, refiriéndose a las zonas estanciales del centro.

Ahorro en los barrios

Sin ser un foco cultural de atracción, ni para turistas ni para madrileños, Lissavetzky pedirá al gobierno municipal, que celebrará una reunión el 5 de septiembre para tratar temas de Las Artes, que dé marcha atrás y que no deje a los barrios sin actividades culturales. Los 393.000 euros que dejarán de gastarse en esas actividades son una cantidad ínfima frente a los 510 millones de euros gastados en la compra y remodelación del palacio de Cibeles. “Además, cualquier producción que se haga en el Teatro Español o en las Naves del Matadero cuesta esos casi 400.000 euros que se quieren ahorrar en los centros de los barrios”.

“Es vergonzoso que el delegado diga en su Plan Estratégico que va a haber una apuesta por los barrios y los distritos para que haya una identidad cultural en ellos y que al día siguiente se anulen todas las actividades de música, de teatro, de todo lo que sea cultura en sus centros”.

Además hay otro dato importante: de los 102 millones de euros de su presupuesto, Las Artes dedica 5,9 millones al mantenimiento, limpieza y seguridad del edificio de Cibeles. “¿Es razonable que el Área de Cultural dedique el 6 por ciento de su presupuesto a las oficinas de la alcaldesa o a pagar los 40.000 euros del mobiliario del salón de plenos? ¿Es razonable que se pague la limpieza y seguridad de las oficinas municipales con dinero restado a la cultura?”, cuestiona Lissavetzky.

Para el portavoz socialista, una salida idónea a esta situación de déficit cultural sería la venta del edificio de Cibeles y el fomento de la cultura en los barrios. “Me parece que es un dislate que digan que esto es un centro cultural. Es un lugar bonito, céntrico, que tiene un mirador para ver Madrid… pero para esto no hacía falta gastarse tanto dinero”.

Y todo esto, ha terminado Lissavetzky, en un momento en que la cultura española se enfrenta a dificultades tremendas, a una subida excesiva del IVA impuesta por el gobierno central.









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