inicio
 Líder en Prensa local de Madrid |  Lunes, 15 de octubre de 2018
Recordarme   Entrar
    Lo olvidé   |   Registrarse
19/01/2009 - Sara Morales Preparar para imprimir   Bookmark and Share
Votar:  
Resultado: 0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos0 puntos   0 votos
Fachada principal del bloque de infravivienda.
Patio interior de este complejo vecinal.
Infravivienda y antiguos hábitos de vida a escasos metros de la calle Alcalá
Este es el aspecto que presenta el complejo de viviendas en los números 28 y 30 de la calle Lago Constanza, donde residen unas siete familias.

Apesar de que se encuentra a muy pocos metros de la conocida calle Alcalá, y pertenece a la zona de los Collados recientemente remodelada, este inmueble se presenta como uno de los últimos vestigios de la infravivienda en el distrito. Se trata del bloque de viviendas que corresponde a los números 28 y 30 de la calle Lago Constanza, y concretamente se ubica en la llamada Travesía de los Collados. Totalmente ajeno a la modernidad y a los tiempos que corren, este viejo edificio conserva su esencia y se mantiene en pie, en un contexto en el que ya parece no encajar muy bien. Sin embargo, continúa dando cobijo a unas siete familias que parecen realizar su vida con total normalidad.
Distribuido en dos alturas, varios pasillos internos y un patio posterior común, acoge diez viviendas de las cuales algunas se encuentran en un total estado de abandono. Otras, aunque sí están habitadas, el paso del tiempo ha hecho mella en ellas, y las condiciones que presentan no parecen las más adecuadas, tanto en salubridad como en seguridad.

Sin embargo, uno de los vecinos del bloque, Luis Mejías, que vive de alquiler en una de las casas que da al patio interior, explicó a EL DISTRITO: “nunca hemos tenido problemas con la infraestructura del edificio ni con nada”. Aunque en principio el Ayuntamiento no tiene pensado nada concreto sobre el futuro de este inmueble, lo cierto es que alguna vez estos vecinos sí han tenido noticias acerca de derribarlo. Hecho al que ellos se niegan rotundamente. “Yo llevo aquí 41 años, y mi mujer 65, porque ella nació en esta casa, y aquí queremos seguir” explica Luis nervioso sólo ante la idea de un hipotético desahucio. Por otro lado, reconoce que algunos arreglos en el pavimento y la fachada no vendrían mal, aunque todo ello depende de los propietarios del complejo.

© Gestor de contenidos Gestor de contenidos HagaClic