Las elecciones generales complican la relación entre PP y Cs en la Comunidad

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Ha pasado un mes desde la toma de posesión de Isabel Díaz Ayuso (PP) como presidenta de la Comunidad de Madrid, donde por primera vez hay un gobierno de coalición con Ignacio Aguado (Ciudadanos) como vicepresidente. Fuentes de ambos partidos reconocen que no está siendo fácil encajar las piezas y temen que la repetición de las elecciones generales, prevista para el 10 de noviembre, enturbie aún más la relación entre dos socios de gobierno que volverán a ser rivales electorales.

Desde el PP afean la actitud y la estrategia comunicativa de Ciudadanos, que poco después de la formación del Ejecutivo madrileño difundió una campaña en redes donde presentaba a los consejeros naranjas como el ‘Equipo Aguado’. Fuentes de Ciudadanos restan importancia a este hecho aunque reconocen la existencia de “fricciones” con el PP que achacan a la dificultad de poner en marcha un proyecto común. Además, en este primer mes de Gobierno ha habido dos asuntos de actualidad que han puesto a prueba la coalición entre PP y Ciudadanos.

Por un lado, las imputaciones de las expresidentas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, del PP, en el caso Púnica. Por otro lado, la petición de creación de una comisión en la Asamblea de Madrid para investigar las operaciones de Avalmadrid entre 2007 y 2018, periodo en el que se incluiría un préstamo de 400.000 euros concedido a una empresa participada por el padre de Ayuso que no habría sido devuelto.

La comisión, impulsada por los tres partidos de la izquierda (PSOE-M, Más Madrid y Podemos), podría empezar a funcionar en octubre, por lo que coincidiría con la campaña de las elecciones generales. Desde Ciudadanos defienden la salida de la Comunidad de Avalmadrid, una entidad financiera que califican de “chiringuito político”, pero rechazan utilizar este asunto para descalificar a Ayuso, como aseguran que pretende la izquierda.

El papel de Ciudadanos en esta comisión no será fácil y ocurrirá lo mismo en los plenos de la Asamblea de Madrid, donde en la sesión de control la formación naranja formulará preguntas a Ayuso en plena campaña en su doble condición de socio de gobierno y rival electoral. En la pasada legislatura Ciudadanos mantuvo una relación ambivalente con el PP, formación a la que apoyó en votaciones claves como las investiduras de presidentes y los presupuestos, pero con la que podía desempeñar su papel de oposición al no formar parte del Gobierno.

Ahora, en cambio, son dos fuerzas políticas condenadas a entenderse, incluso en periodo electoral. La preocupación que reconocen en privado miembros del PP y Ciudadanos ante la proximidad de unas nuevas elecciones generales contrasta con las declaraciones públicas de Ayuso y Aguado. Ayuso dijo a los medios que confía en que la precampaña y campaña no tensen la relación con Ciudadanos.

Por su parte, Aguado ha comentado que la repetición de las elecciones generales “no tiene por qué afectar” al Gobierno madrileño sino “todo lo contrario”, ya que considera que puede ser un ejemplo de dos partidos “que sí saben entenderse”. Tanto la presidenta como el vicepresidente se afanan en dar una imagen de unidad con sus palabras, aunque desde fuera da la sensación de que hay dos gobiernos en uno.

El ejemplo más reciente ocurrió en la visita que Ayuso y Aguado hicieron por separado esta semana a municipios del sureste afectados por la gota fría. La falta de comunicación entre ambos dirigentes madrileños no es extrapolable al Ayuntamiento de Madrid, donde el alcalde, José Luis Martínez-Almeida (PP), y la vicealcaldesa, Begoña Vilacís (Ciudadanos), mantienen una relación más fluida que, sin embargo, también puede verse afectada por la repetición electoral.

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