Los maquinistas esperan que el próximo Gobierno aumente la inversión en Metro

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En una entrevista con Efe, Ortiz señala que, después de siete meses de paros convocados por el sindicato entre el 10 de diciembre de 2018 y este sábado, 15 de junio de 2019, el consejero delegado de Metro de Madrid, Borja Carabante, no ha dado ninguna respuesta a las reivindicaciones del colectivo. Las aglomeraciones en el suburbano, la escasez de maquinistas, la falta de seguridad, la mala gestión del problema del amianto y la ocultación de información han sido algunos de los motivos de estos paros.

Entre las reclamaciones, también figura la necesidad de realizar un estudio de calidad del aire en la cabina de los conductores de trenes con las ventanillas bajadas para examinar las partículas en suspensión que respiran de forma continuada. “Creíamos que los paros iban a resultar más efectivos porque el consejero delegado querría solucionar los problemas antes de las elecciones, pero ya hemos visto que no ha sido así, de ahí el batacazo que se ha dado el PP el 26 de mayo”, subraya el portavoz del SCMM.

Ortiz muestra su confianza en que el nuevo Ejecutivo regional propicie un cambio en la política de la empresa y expresa su deseo de que el nuevo consejero delegado de Metro se proponga solucionar los problemas del suburbano mediante un aumento de las inversiones en material móvil y personal. “Estamos en un máximo histórico de viajeros, en los tiempos de espera más altos que ha tenido Metro de Madrid y en el número de maquinistas más bajo que ha tenido el suburbano madrileño en su historia”, afirma.

Una de las cuestiones prioritarias es reforzar la contratación de maquinistas, según el portavoz del SCMM, quien califica de “insuficiente” la incorporación de cien nuevos conductores, que comenzará en la segunda quincena de agosto y se prolongará hasta la segunda quincena de septiembre de forma progresiva.

Precisa que este año 35 maquinistas se jubilarán parcialmente, otros 24 ascenderán a técnicos de línea el 1 de julio y otros 15 están pendientes de hacer un curso de jefes de depósito, de manera que gran parte de las cien incorporaciones cubrirán estas plazas. En relación al problema del amianto, exige un sistema de vigilancia de la salud para todos los maquinistas, que se prolongue en el tiempo y que incluya una prueba de TAC (Tomografía Axial Computerizada), frente al programa voluntario que tiene en marcha la empresa y que contempla radiografías y una espirometría.

Actualmente, son cuatro los casos de trabajadores de Metro de Madrid con una enfermedad profesional por exposición a fibras de amianto, de los cuales dos han fallecido, y uno más del colectivo de maquinistas que ha sido reconocido por la Seguridad Social por estar jubilado y no tener ningún vínculo con Metro de Madrid. Además, subraya, en lo que va de año ha habido 75 averías de instalaciones, de raíles o de catenaria, debido a que “el mantenimiento es malísimo por falta de presupuesto”.

Detalla que hay un vehículo auscultador, un tren reformado, dotado con cámaras en el que viajan unos técnicos por la línea para vigilar el estado de los raíles y la catenaria con el fin de comprobar si ha habido roturas, pero que está paralizado desde hace más de un año porque está “lleno de amianto”. La función de este vehículo se podría haber suplido con brigadas que deberían analizar las instalaciones poco a poco, pero “no hay personal, ni dinero para desarrollar esta tarea de vigilancia”, agrega.

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