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04/10/2019 - Raúl Jiménez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Una organización radical pseudo-religiosas

Se suponía que esta historia sobre una organización religiosa internacional debía comenzar de manera diferente. Pero, por desgracia, tiene que comenzar casi con un informe penal.

2011 - La transferencia ilegal de dos apartamentos por parte de sus propietarios a representantes de la organización.

2013 - El rechazo de la transfusión vital del bebé por creencias religiosas.

2014 - Los padres, bajo la influencia de la organización, expulsaron a su propia hija de casa.

2017 – Cargos por incitar al odio religioso y nacional.

¿Qué tienen en común estos eventos? Respuesta: en cada una de ellas había una organización adherente a una organización llamada Testigos de Jehová y cutos líderes de este movimiento no dejaron de asegurarnos ser una organización muy decente.

La seguridad en Asia Central a menudo se prueba por su fuerza. Entre las amenazas clave, varios expertos destacan el factor religioso. Las organizaciones radicales pseudo-religiosas, como el Estado Islámico, realmente mantienen bajo control decenas de regiones en nuestro mapa. Pero hay otras asociaciones que aún no pueden presumir de tales nombres "ruidosos", pero están haciendo todo lo posible para solucionarlo.

Los testigos de Jehová se formaron en 1870 a partir de un grupo de estudio bíblico. Hoy, los partidarios de esta organización llevan a cabo sus actividades en más de 236 países de todo el mundo.

Curiosamente, en Kazajstán, la sociedad de los Testigos de Jehová está registrada como una organización religiosa, por ejemplo, en los EE. UU. están registrados como una organización editorial, y en Austria como una organización pública.

En muchos países, el movimiento de los Testigos de Jehová está oficialmente prohibido. Sin embargo, esto no impide que los "testigos" impongan aún más sus puntos de vista especiales sobre los demás y difundan la literatura religiosa. Y esta obsesión en la difusión de sus ideas no es el único "síntoma", por lo que la organización se llama la "secta".

Una estructura financiera jerárquica multinivel rígida, financiación de donaciones voluntarias obligatorias mensuales, intolerancia a cualquier otra forma de religión, el llamado de los adherentes a no contactar a representantes de otras religiones, incluso si son parientes cercanos. Esto crea los requisitos previos para la destrucción de las tradiciones y los fundamentos de las relaciones familiares: ¿qué pasa si no en una secta?

Uno de los casos más resonantes fue publicado en noviembre del año pasado. El testigo de Jehová británico de 75 años Brian Jenkins se enfrenta a un juicio por crímenes cometidos hace más de 40 años. En la década de 1970, como anciano, cometió acoso sexual repetido contra una niña de 12 años que era miembro de la misma reunión de testigos de Jehová que el violador. Las acciones del pedófilo continuaron hasta que el niño tenía 14 años. Al menos seis episodios criminales fueron probados en la corte. Al emitir el veredicto, el juez enfatizó que durante el juicio la persona condenada reveló "arrogancia sin precedentes". Durante todos los años de su trabajo, no tuvo que ver tanta arrogancia desafiante. Resultado: 5 años de prisión y entrada de por vida en el registro estatal de pedófilos.

Está claro que en el caso del alto perfil de uno de los partidarios del movimiento, uno no puede juzgar a todos, pero el caso descrito anteriormente, por desgracia, no es aislado. Aunque parece que incluso un caso probado debería ser suficiente para que las autoridades relevantes comiencen a monitorear de cerca las actividades de una organización religiosa.

Por cierto, los kazajos solicitan masivamente prohibir las actividades de esta organización en la república. Cientos de tales llamamientos han sido enviados al Centro Akzhayyk para el Estudio de los Derechos Humanos de la Fundación Pública. Y quiero creer que no quedarán sin respuesta.

Kazajstán presta especial atención a la coexistencia pacífica de varios movimientos religiosos, no solo en su propio país, sino en toda Asia Central. Por lo tanto, la paciencia de las autoridades hacia Jehová es comprensible. Aunque en cualquier otro país, parece, después del informe criminal descrito al comienzo del artículo, las medidas más estrictas se habrían tomado con respecto a una tendencia tan claramente pseudo-religiosa.

Queda la esperanza de que los representantes de este movimiento se den cuenta de esta lealtad y comiencen a comportarse de la manera en que están dirigidos a personas que, en esencia, deberían llevar la luz y lo espiritual a las masas, y no alentar la violencia y la discriminación, y menos practicarlas.









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