Otumba la increíble victoria de Hernán Cortés

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Después de que Hernán Cortés se viera obligado a evacuar la ciudad de Tenochtitlan durante la lluviosa Noche Triste (30 de junio de 1520), en la que los Mexicas o Aztecas acabaron con gran parte de las fuerzas españolas en la ciudad, el nuevo emperador mexica Cuitláhuac persiguió a los españoles con el fin de destruirlos antes de que pudieran refugiarse en las tierras de sus aliados tlaxcaltecas.

Un gran contingente de 40.000 guerreros mexicas (en su mayoría tenochcas, pero también tepanecas, xochimilcos y miembros de otras ciudades o poblados mesoamericanos, sometidos o aliados) les alcanzó en los llanos de Otompan (Otumba) el 14 de julio del mismo año.

Sabedores de que los mexicas siempre sacrificaban a sus prisioneros, los cerca de 500 españoles sobrevivientes, pero en su maýoría heridos, varios mastines y no más de un centenar de aliados tlaxcaltecas en las mismas condiciones, se decidieron a luchar o morir, a pesar de no disponer ya de artillería y haber perdido buena parte de sus caballos y arcabuces tras la derrota sufrida durante la huida de Tenochtitlán. 

Las tropas españolas formaron para el combate y verificaron  la enorme diferencia de fuerzas  que había entre los dos ejércitos. Observó Cortés que había alguna vacilación entre sus soldados, entonces levantó su  formidable voz antes sus soldados y les profetizó la victoria:

“Amigos llegó el momento de vencer ó morir . Castellanos, fuera toda debilidad, fijad vuestra confianza en Dios   Todopoderoso y avanzad hacia el enemigo como valientes”

Comienza la Batalla de Otumba.Los aztecas no sabían demasiado de estrategia bélica ni de sofisticados planteamientos tácticos. Cuando vieron que los españoles eran tan pocos, les rodearon. La intención de los aztecas no era matar a los españoles, sino capturarlos para llevárselos presos y luego sacrificarlos.La infantería española, mantenía bien la posición cerrada, aguantando las terribles embestidas de la mole azteca, utilizando sus picas, espadas  y bien protegidos por sus corazas y rodelas. Las cargas se iban sucediendo,pero la infantería aguantaban.

Sólo habría una oportunidad

Cortés sabía por sus aliados de Tlaxcala que, según las costumbres de aquella gente, cuando caía el capitán, las tropas,huían en desbandada. El problema era burlar el cerco. Cortés convocó a sus cinco capitanes para hacerles partícipes de su idea. Si conseguían cabalgar hasta el Cihuacóatl y matarle de una lanzada, la batalla estaría ganada. Como no había mucho donde escoger, serían los cinco capitanes los encargados de realizar la carga.Su fracaso marcaría la derrota final y el fin de la aventura que hoy conocemos como la Conquista de México.

Fue el mismo Cortés quién tras una gran carga consiguió despojar al caudillo de su estandarte, y mientras caía al suelo fue rematado por Juan de Salamanca, que en seguida le dio un estocazo irreparable capturando a su vez la insignia del general azteca.

Según cayó el Cihuacóatl y el estandarte pasó a las manos de Cortés, la desbandada de los aztecas fue inmediata. Los pocos españoles que quedaban combatiendo en el llano se apresuraron a acelerar la matanza, con idea de escarmentar al enemigo en estampida.Al caer la tarde el llano de Otumba era un gigantesco cementerio, donde yacían los cuerpos sin vida de 10.000 aztecas y de sólo unas decenas de españoles.

Tras la victoria española, Cortés y sus hombres puedieron regresar a la ciudad aliada de Tlaxcala. Días después los aztecas intentaron una última y desesperada táctica, invitando a los tlaxcaltecas a firmar la paz con la condición de que entregaran a Cortés y sus hombres. Sin embargo los tlaxcaltecas, que desde el principio parecieron y fueron buenos aliados de los españoles, cancelaron el acuerdo y negociaron con los españoles para participar juntos en la conquista de Tenochtitlán y el Imperio Azteca.

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