Un vecino tira un cubo de lejía sobre los clientes de un bar de Vicálvaro

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La clientela del bar La Facultad de Vicálvaro se vio sorprendida el pasado sábado de madrugada cuando un vecino arrojó un cubo de agua mezclada con esta sustancia química.

El vecino del distrito de Vicálvaro vertió agua con lejía a las personas que se encontraban sentadas en las mesas de la terraza. Los hechos tuvieron lugar minutos después de las 1.30 horas en el exterior del centro comercial La Rampa 1. En ese momento disfrutaban de una agradable velada una quincena de clientes, divididos en tres grupos: una pareja, una familia con un menor y una cuadrilla de ocho amigos. El incomprensible lanzamiento afectó a un hombre en un ojo; a otra mujer en el cuero cabelludo y a varios de los presentes en la ropa y zapatillas; desteñidas por la corrosión del peligroso líquido.

Tres unidades del Samur-Protección Civil; una de ellas especializada en riesgos químicos, acudieron hasta el enclave para atender al hombre aquejado de un ojo. Pese a no tener que lamentar daños mayores, la indignación todavía colea entre los consumidores del establecimiento; estupefactos por lo que podía haber pasado en caso de que la lejía hubiera caído de lleno sobre alguno de los presentes. El propietario del local; que también sufrió daños en el uniforme de trabajo, y el cliente atendido por los sanitarios desplazados, ya han denunciado lo ocurrido.

«Entiendo que es una calle de bares y al ser verano la gente duerme con la ventana abierta. Pero no estábamos gritando ni haciendo ruido», relata una de las perjudicadas. Consciente de las molestias que en este tipo de puntos se pueden generar, añade que hubiera visto lógico que el autor del ataque o cualquier otro vecino abriese la ventana para pedir un poco de silencio: «O que llame a la Policía si no está conforme. Lo que no puede ser es que se tome la justicia por su mano pudiendo provocar una desgracia como dejar ciego a alguien».

Esta testigo advierte de que no es la primera vez que tiran algo desde las ventanas superiores. «Yo he visto caer cubos de agua, pero nunca lejía», prosigue, sin entender qué pudo pasar por la cabeza del responsable para hacer algo así: «Los vecinos sí que se quejan, pero esta zona no es diferente a ninguna otra donde haya un pub». Así, tras percatarse de la gravedad del lanzamiento, todos corrieron a refugiarse debajo del pequeño techado de la fachada. Un coche de la Policía Nacional y otro de la Municipal se personaron poco después para recabar lo sucedido y tratar de identificar al culpable.

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