Dos joyerías de Barajas condenadas al cierre a causa de los atracos sufridos

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Dos joyerías del casco histórico de Barajas se han visto obligadas a echar la persiana por culpa de los atracos que han padecido en los últimos años.

La primera de ellas es ‘Lemara’, que estaba ubicada en el número dos de la calle Pasaje Canal de Suez. Recientemente, la Policía Nacional detuvo a los tres presuntos asaltantes de ese establecimiento que atracaron en noviembre de 2012. Los arrestados accedieron al local en la hora de cierre y, tras amenazar con un arma de fuego al encargado, se apoderaron de gran cantidad de joyas y dinero en efectivo.

Tras varias pesquisas, los agentes lograron finalmente identificar a los tres atracadores, de origen árabe, y averiguaron que tenían planeado salir del país. Por este motivo, tras constatar todos los extremos anteriores, procedieron a su arresto. Los tres detenidos ya han sido puestos a disposición judicial y hasta el momento se les imputa este atraco y otro en Alcobendas. Las investigaciones realizadas también permitieron averiguar que habían cometido robos similares en Alemania e Italia. La operación fue llevada a cabo por agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial.

“Lástima que no tuviera un arma”

A escasos metros de ‘Lemara’, se encontraba la joyería ‘Pekes’, en concreto en la calle Canal de Suez, 13. Desde el año 88, son cuatro los atracos que había sufrido la encargada por entonces del negocio, Magdalena Pérez, que a sus más de 60 años estaba “harta” de aguantar este tipo de cosas en su trabajo.

El problema en ‘Pekes’, es que los asaltos se intensificaron en los tres últimos años, ya que tres de los cuatro atracos se produjeron en noviembre de 2010, septiembre de 2011 y el más espectacular en octubre de 2012. En esta ocasión, los asaltantes fueron dos individuos, de etnia gitana a cara descubierta, armados con pistolas. “Me ataron las manos y me recluyeron en la parte trasera del establecimiento”, relata Magdalena, quien confiesa que “el miedo se confunde a veces con la mala leche, me hubiera gustado evitar aquello y es una lástima que no tuviera un arma”, sentencia con rabia.

Los agentes policiales acudieron a la joyería en diciembre para que Magdalena identificara a los atracadores. Finalmente, “al dueño no le renové el contrato y tuve que dejar el establecimiento a principios de enero”, concluye la exjoyera.

Por el momento, en el casco histórico del distrito permanecen abiertas las joyerías ‘Alas’, en la avenida general y ‘Ara’ en la calle Nuestra Señora de Araceli. Dos establecimientos que persisten ante el cierre de las otras dos joyerías.

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