La Comunidad de Madrid paraliza las obras de Plaza de España

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Según fuentes de la Comunidad de Madrid, los técnicos de la Dirección de Patrimonio Cultural han tomado esta decisión tras constatar que el consistorio “no ha realizado control y seguimiento arqueológico y paleontológico de los movimientos de tierras”. Las mismas fuentes han agregado que esta era una de las condiciones impuestas por las autoridades regionales para dar el visto bueno al proyecto, que se desarrolla en una zona en la que “está documentada la presencia de restos arqueológicos y paleontológicos”.

La Dirección general de Patrimonio Cultural abrirá diligencias para determinar posibles responsabilidades y solicitará información al Ayuntamiento de Madrid, que deberá explicar su actuación. Las obras se podrán reanudar cuando los técnicos de la Comunidad determinen que se garantiza la conservación del patrimonio existente. Estas obras, según la citadas fuentes, afectan a la Zona Arqueológica del Recinto Histórico de la Villa de Madrid, declarada Bien de Interés Cultural en 1993, y “no cuentan con autorización de trabajos arqueológicos a nombre de ninguna empresa de arqueología”.

El Gobierno de Manuela Carmena inició a principios del pasado mes de mayo las obras para reformar la Plaza de España, con un coste de 62 millones y un plazo de ejecución de 21 meses. Según el plan de obras al que tuvo acceso EFE, primero se iba a actuar de forma simultánea en dos zonas, la 1 (la propia plaza junto a la acera y calzada frente al edificio España y la calle paralela a la Torre Madrid) y la 2 (la mayor parte de la plaza hasta el viaducto y la prolongación de Ferraz hasta Bailén).

El primer paso de esta reforma era desmontar la fuente del Nacimiento del Agua, instalada entre los años 60 y 70, así como los elementos del solado de granito que se puedan reciclar. Para volver a montar la fuente en su nueva ubicación, frente a la iglesia de San José y Santa Teresa, se escaneará en 3D este monumento para numerar sus piezas y catalogar cada pieza para volver a armarla de nuevo.

También se impermeabilizará el aparcamiento y se reformará la galería comercial subterránea. Además de doblar su superficie hasta los 1.200 metros cuadrados para albergar cuatro locales comerciales de entre 40 y 150 metros cuadrados y un restaurante de más de 110 metros, incorporará luz natural con dos grandes aberturas y tres jardines en los que penetrará el aire y el sol.

Los primeros cambios de esta nueva cara de Plaza de España, decidida en una votación ciudadana, serán la peatonalización de la calle paralela a la Torre Madrid, que actualmente tiene tres carriles de circulación y se convertirá en un paseo con un carril bici. También la ampliación de las aceras en el frente de la plaza de España que dan a Gran Vía y a Princesa y el gran cruce peatonal que conectará Gran Vía, calle de los Reyes y Princesa y en el que los peatones podrán ir en todas las direcciones e incluso en diagonal.

En el futuro quedan pendientes las obras de la tres, el enlace con el Templo de Debod a excepción de la calle Irún y la zona bajo rasante; y la zona cuatro, el paso elevado, los jardines de Sabatini y la Cuesta de San Vicente, dos fases cuya finalización “depende de la construcción de los túneles” según el Gobierno de Manuela Carmena. El remate se dará en las zonas 5 y 6, la calle Princesa, el entorno de la calle Duque de Liria, Ventura Rodríguez, Ferraz, las bocas del túnel que comunica Ferraz y la Cuesta de San Vicente y la plaza de Cristino Martos.

Además, el proyecto de reforma que el Ayuntamiento de Madrid planteó en un primer momento incluyó el derribo del conocido como muro de Sabatini, que discurre paralelo a la Cuesta de San Vicente. Sin embargo, ese planteamiento fue rechazado por la Comisión Local de Patrimonio Cultural debido a las afecciones negativas que dicho diseño podía haber generado en los jardines aledaños al Palacio Real.

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