Grietas de más de 10 centímetos obligan a cerrar el colegio Emilia Pardo Bazán

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El comienzo del curso escolar fue más ajetreado de lo esperado para los 180 alumnos del colegio Emilia Pardo Bazán. De un día para otro, ante el riesgo de desplome del edificio, tuvieron que abandonar las clases y fueron trasladados a otro centro en el distrito de Arganzuela.

Grietas de 10 centímetros de grosor presiden las paredes del colegio desde hace casi un año. Pero los problemas estructurales del edificio de la calle Ribera de Curtidores comenzaron en 1999, lo que motivó varias rehabilitaciones en años sucesivos. En 2005, los niños volvieron a sus clases aunque sin calefacción y sin luz. Sin embargo, a finales de año empezaron a aparecer las primeras grietas y poco a poco ganaron tamaño. La Dirección y el AMPA del centro comunicaron los desperfectos a la Junta Municipal  e incluso varios padres elevaron protestas por escrito ante el Pleno Municipal. No recibieron respuesta alguna hasta los primeros meses de 2006. Entonces, el propio concejal del distrito, Luis Asúa, comunicó que el muro de la fachada del edificio había cedido a consecuencia de las obras de un aparcamiento cercano por lo que se necesitaba un año para que el edificio asentase completamente.

A la vuelta del verano, parte de la cornisa de la terraza cayó sobre el patio de juegos, minutos antes de la salida de los alumnos y dos días después, a las 9 horas del pasado 4 de octubre, los técnicos municipales ordenaron el desalojo inmediato del colegio. Todos los niños, acompañados por sus profesores, fueron trasladados al patio del Instituto Cervantes donde permanecieron hasta que sus padres acudieron a recogerlos, algo que en numerosos casos no ocurrió hasta las 18 horas de la tarde. Al día siguiente, en la entrada del centro esperaban varios autobuses para trasladar a los niños al que se ha convertido, por el momento, en su nuevo colegio: el IES Tirso de Molina, en Arganzuela.

Óscar Iglesias, portavoz del Partido Socialista en el Ayuntamiento, visitó hace unos días el centro desalojado. Allí comprobó, de primera mano, el malestar de los padres de los alumnos ante la “falta de respeto” de los responsables municipales quienes les aseguraban que las grietas no suponían una amenaza para la seguridad de sus hijos. Por todo ello, el PSOE pedirá en el próximo Pleno la comparecencia del concejal de Centro para que explique las medidas puestas en marcha, aunque no ha esperado a las explicaciones para denunciar la “negligencia del Gobierno de Gallardón por poner en peligro la seguridad de los 180 alumnos del Colegio Público Emilia Pardo Bazán e ingnorar las constantes denuncias de los padres ante los desperfectos del edificio”. Además, los socialistas pedirán que se acometan obras de reforma en todos los colegios del distrito que lo necesiten, siempre fuera del horario lectivo.

Mientras, Ayuntamiento y Comunidad discrepan sobre quién debe asumir la responsabilidad del caso. Para los primeros el asunto es competencia del Gobierno regional, y éste, por su parte, recuerda que ambas administraciones firmaron un convenio mediante el cual las reformas y el mantenimiento de los centros se realizan a cargo del Consistorio del municipio de turno.

Con el desalojo consumado, los padres de los alumnos miran hacia el centro de acogida y no les gusta lo que ven. El traslado implica viajes de más de 30 minutos en autobús y además, el centro carece de espacio suficiente para sus “nuevos alumnos”. Tal y como ha denunciado el AMPA no dispone, por ejemplo, de aulas de música, de logopedia, informática y compensatoria y el gimnasio debe usarse por turnos. Por si esto fuera poco, no está preparado para los más pequeños quienes no llegan a los lavabos de los servicios. Los padres exigen, por tanto, que sus hijos tengan los mismos horarios y profesores que antes para lo que no dudarán en reclamar sus derechos donde haga falta.

 

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