100 años de la Fundación de Huérfanos de la Policía Nacional

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El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, presentó ayer el libro “Fundación de Huérfanos del Cuerpo Nacional de Policía. Un siglo de Solidaridad 1912-2013” que conmemora los cien años de historia de esta organización altruista. Cosidó ha reconocido la importante labor de esta Fundación a lo largo de su historia con el único objetivo de “avanzar en la protección social y amparar a los hijos de los policías fallecidos en su sustento y educación”. El libro, que se ha presentado en el Casino de Madrid, recorre la historia de la Fundación desde que, a principios del siglo XX, el agente Antonio de Michelena, impulsara la creación de un Colegio de Huérfanos para los hijos de funcionarios de los cuerpos de seguridad fallecidos. Cosidó ha afirmado que, gracias a esta Fundación, “los huérfanos no han estado solos, con ellos ha estado la totalidad del colectivo policial”.

Actualmente la Fundación de Huérfanos atiende a cerca de 2.100 beneficiarios y entre sus objetivos está velar por la formación integral de estos jóvenes, promover las condiciones necesarias para generar estabilidad en el seno familiar y contribuir a la mejora de su bienestar personal. Para ello cuenta con un equipo de profesionales en áreas de apoyo psicológico, educación, trabajo social, gestión económica y administrativa, comunicación y coordinación de actividades socio-culturales.

En el último año la fundación ha desarrollado programas especiales para infancia y juventud; discapacitados; inicio profesional; cursos de inglés, campamentos de idiomas y cursos académicos en el extranjero, o programas de solidaridad y voluntariado. La principal fuente de ingresos de la Fundación para desarrollar su ayuda, tanto asistencial como económica, proviene de las aportaciones voluntarias de los propios agentes de la Policía Nacional.

Cien años de historia solidaria

La historia del Colegio de Huérfanos ha sido paralela a la historia del país y a la propia evolución de la institución policial. Así el colegio se convirtió en hospital militar durante la Guerra Civil y no fue hasta marzo de 1954 cuando se inauguró como Colegio de Huérfanos para niños y niñas. Durante 36 años el Colegio, ubicado en la Plaza de Carabanchel, impartió enseñanzas regladas para EGB, BUP y COU a miles de alumnos, muchos de ellos en régimen de internado. El Colegio contaba con 23 aulas, una biblioteca, laboratorios de Ciencias Naturales, Física y Química, aulas de Dibujo, Música, Pretecnología y Mecanografía, un gimnasio cubierto, sala de Judo, estancias de juegos para niños y niñas, y un teatro auditórium.

En 1989 el colegio desaparece como tal y comenzó su transformación a Fundación estableciéndose como prioridad la protección integral a los huérfanos, plasmando su carácter benéfico-asistencial, y asignando su gestión y representación a la figura del Patronato. Los primeros programas se centraron en la atención a los menores, personas discapacitadas y el fomento académico de los mayores de 18 años.

El director de la Policía ha reconocido en este acto “la importante labor desinteresada y humanitaria de esta Fundación centenaria, gracias a la cual un buen número de huérfanos de policías ha tenido la oportunidad de recibir una educación reglada y una formación de valiosa utilidad para sus vidas”.

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