Los vecinos de Chueca abandonan el barrio hartos del ruido y la suciedad que se producen en las fiestas del Orgullo Gay

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Decenas de vecinos del Chueca huyen estos días del barrio madrileño hartos del ruido, la suciedad, la limpieza y el botellón que generan las fiestas del Orgullo Gay, que se celebran desde este fin de semana hasta el próximo 4 de julio.

Igualmente otros muchos se van estos días a casa de familiares o amigos por el riesgo de altercados personales como agresiones de mayor o menor gravedad, "que las personas que habitan en el barrio reciben por el simple hecho de querer acceder a sus viviendas" o la llegada a la zona de carteristas al acecho de víctimas entre la gran muchedumbre y avalancha de visitantes.

Además, la Asociación de Vecinos de Chueca señaló que muchos comerciantes se ven obligados a cerrar durante esos días. "Este barrio, aunque no lo parezca, es más que bares de copas, los grandes beneficiados. En cualquier caso, y este es un debate que está abierto hoy en muchas ciudades españolas, hay que decidir qué tipo de turismo se desea porque, al final, eso es parte de la imagen que la ciudad, en este caso Madrid, transmite. ¿Queremos la imagen de una ciudad donde todo vale, de fiesta y desparrame continuo? Nosotros desde luego no la queremos para nuestro barrio", aseguró un portavoz vecinal.

Un ‘pequeño exilio’ que no sólo afecta a familias con niños o al gran número de ancianos que habitan en el barrio, que ven imposible salir de sus casas con normalidad durante doce horas. "Yo he ido otros años a las fiestas de Chueca, pero desde que resido aquí me he dado cuenta de que no es lo mismo pasarse de fiesta en el Orgullo que vivir en él. El año pasado, por ejemplo, me encontraba cada día gente en el portal durmiendo, vómitos, orines y restos del botellón en mi edificio, aparte de la cantidad de locos y borrachos que tienes que sortear para llegar a tu casa", relató una de jóvenes vecinas.

 

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