Viviendas a ras de suelo

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Los vecinos del número 21 de la calle Ezequiel Solana se sienten desprotegidos. Tras el derribo del edificio contiguo, sus viviendas han quedado al alcance de cualquiera que camine por la calle. La situación en la que se encuentran aquellos que habitan en el entresuelo y en el primer piso es susceptible de numerosas incidencias. Sus terrazas y ventanas han quedado a la altura de la acera exterior, por lo que desde la calle es demasiado sencillo el acceso a estas propiedades privadas. Para solventar el problema, los propios vecinos de este bloque han elaborado una valla a base de metal y cañizo, y de esta manera intentar salvaguardar su intimidad. Aun así, todo ello no es suficiente para mantener la seguridad de estas viviendas. Por todo ello, hace aproximadamente dos meses los vecinos elaboraron un escrito dirigido a la Junta Municipal,  haciéndoles llegar su preocupación; pero a día de hoy siguen sin obtener respuesta. Mientras tanto, las seis familias más perjudicadas por esta situación, y olvidadas el día que comenzaron las obras y se hizo la previsión del resultado final, continúan sufriendo las incómodas consecuencias: filtraciones de agua en los días de lluvia, orín de los perros y el fácil acceso de cualquiera a sus viviendas.

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