El asesino de Ciudad Lineal se tatúa el nombre de la víctima después de matarla

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Asesino Ciudad Lineal
Agentes de la Policía Municipal (ARCHIVO)

El asesino, Antonio Leal, que acabó con la vida de Esther Escobar, en Ciudad Lineal, se tatuó su nombre poco después de matarla.

Tras huir a la carrera del escenario del crimen, en Ciudad Lineal, lo primero que hizo el asesino fue tatuarse en la mano el nombre de la víctima. Así lo encontraron los policías locales de Albacete a los que se entregó Antonio cinco días después. Fue el 1 de marzo cuando Antonio se acercó a los policías que patrullaban la Avenida de España de Albacete. Puso las manos en alto y señaló que se quería entregar. Al preguntarle los policías el motivo Antonio contestó “porque he matado a una mujer, a Esther Escobar, y me están buscando en Madrid…la he matado porque estoy harto de que tenga sexo con otros”.

Los policías le detuvieron de inmediato al confirmar que tenía una orden pendiente de búsqueda.  Tras registrar su vehículo, descubrieron que escondía dos pistolas con  y cajas de munición. La desagradable sorpresa llegó cuando en el momento de tomarle declaración los policías observaron un tatuaje muy reciente en la mano con el nombre Esther que no tenía más de solo unos días de antigüedad.

Hasta aquí llega la obsesión de Antonio. Obsesionado con tener una relación estable con Ester desde que la conoció en agosto de 2019. Ella nunca quiso  pasar de encuentros esporádicos con él, pero él la acechaba a la salida del trabajo. Las negativas por parte de Esther se convertía en insistencias de Antonio. El hombre llegó a localizar a la familia de Esther en las redes sociales y comenzó a intentar relacionarse con ellos. Invitaciones a cenar, regalos, y dinero para Esther, esa era la forma de Antonio para hacerse querer.

Sin embargo, tras cada entrega de dinero, llegaba la exigencia de que dejara de tener encuentros con otras personas. Antonio no sólo presionaba a Esther, sino que también enviaba extensos mensajes de whatsapp a sus hermanas.  que regentaban una tienda de arreglos en el barrio.

Pasado un tiempo Antonio no se conformó con enviar mensajes de queja a todos lo contactos de Esther, según los testigos su conducta se agravó llegando a amenazar de muerte a Esther con una pistola si no mantenían una relación estable. Después se arrepentía y le pedía perdón. Así, hasta el pasado 26 de febrero, cuando le pegó un tiro en la sien en medio de la calle Virgen de los Reyes de Madrid. Antonio espera en prisión provisional que la instrucción de su caso se reanude tras los meses de confinamiento por el coronavirus.

El abogado de la familia de la víctima, Juan Manuel Medina, pedirá la máxima pena por asesinato con alevosía y no descarta solicitar la aplicación del agravante de género lo que supondría una condena superior a los 25 años de cárcel.

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