Centro Social Seco: 20 años luchando por mejorar la convivencia en el Barrio de Adelfas

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 Corría el año 1991 cuando un grupo de jóvenes del barrio de Adelfas, llamado Kolectivo Adelfas Joven y vinculado a la Asociación de vecinos Los Pinos Retiro Sur, realizó una intensa campaña con el objetivo de que se construyera una casa de la juventud. Un fin que se cumplió, pero no de la forma en que deseaban -mediante autogestión- sino que se cedió a una empresa privada. Como consecuencia, el colectivo decidió ocupar su antiguo colegio, el Juventud, que se encontraba abandonado en la calle Seco. Es el inicio del Centro Social Seco. Un lugar donde se realizan actividades y reivindicaciones sociales. Un lugar, en definitiva, de encuentro para la gente del barrio.

Momentos difíciles
Tras una etapa provechosa, en 1996 el centro sufrió una clausura temporal debido a conflictos entre los que querían desarrollar una actividad política y social, y quienes tan sólo aspiraban a que fuera un lugar de esparcimiento. No obstante, el cerrojazo duró solamente un año, ya que en 1997 se volvió a abrir, asumiendo la gestión los propios vecinos, pero de manera legal. Así, este lugar de encuentro se convirtió en un sitio donde se planteaban los problemas más acuciantes de la zona. Por ello, incluso se constituyeron Asambleas de la Droga.

Como cuenta Kois, uno de sus miembros, más tarde llegó el planteamiento de un plan urbanístico alternativo, como consecuencia de la remodelación del barrio, que preveía el futuro realojo de las personas afectadas. Este se fundamentaba en tres pilares básicos: que fuera participativo, conseguir que los vecinos fueran realojados en casas del barrio, y formar una cooperativa de vivienda joven en régimen de alquiler. “Conseguimos que los residentes en esta zona se quedaran aquí, y fueran ubicados en el denominado Edificio Memoria, llamado así porque aúna el recuerdo de todos los que han pertenecido al barrio”, asegura Kois.

Un presente provechoso
En la actualidad, en el Centro Social Seco, de 400 m2 conviven varias asociaciones de vecinos como la de Mujeres Retiro, Los Pinos Retiro Sur o el Grupo Scout Kigsai. También hay una Oficina de Derechos Sociales, para ayudar a los inmigrantes o un Club de Lectura de Novela Negra. 

Todo este tejido asociativo se encarga hoy en día de reclamar la construcción de un centro de salud en el barrio puesto que, como cuenta Kois, “desde hace siete años tenemos un barracón que hace las veces de centro de salud, el cual se encuentra en la calle Cerro Negro”.

 

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