Intoxicadas 17 religiosas, 5 bomberos y 4 policías con gas tóxico de un laboratorio abandonado

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Un bidón con material tóxico, abandonado en un laboratorio del número 38 de la calle Pintor Carbonero movilizó la noche del pasado 3 de septiembre a numerosos efectivos de la Policía y del cuerpo de Bomberos madrileño. No era para menos pues se trataba, según las primeras investigaciones, de un escape de ácido cianhídrico, un material tóxico y corrosivo, muy irritante para los ojos y para la piel que afectó a 26 personas aunque a ninguna de manera grave.

La llamada de alerta surgió en una residencia contigua al laboratorio, que lleva seis años cerrado, cuando 17 religiosas de la Congregación Ángel de la Guarda empezaron a sentir dolores de cabeza, mareos e irritación de ojos sin causa aparente. Fueron atendidas por miembros del Samur en la residencia “Guindalera”, situada frente al lugar, mientras los servicios de emergencia localizaban el escape. Precisamente resultaron también intoxicados cinco bomberos del Ayuntamiento y cuatro policías municipales que intervenían en la extracción y en el traslado del bidón.

La peligrosidad de la sustancia obligó a adoptar los protocolos establecidos para este tipo de casos. En primer lugar, acordonaron la zona, controlaron el tráfico y avisaron a los vecinos para que permanecieran en el interior de sus viviendas con las ventanas cerradas. Los bomberos, ya protegidos con trajes especiales para evitar la contaminación, encontraron la sustancia en un bidón con capacidad para sesenta litros, sin etiqueta, rodeado de más contenedores con otros materiales tóxicos como el óxido de etileno y el cloro, probablemente fruto de la reacción química del ácido.

El cordón policial fue levantado hacia la una de la madrugada, tras controlar la situación y comprobar que no existía riesgo para la salud de los vecinos. En este momento se están investigando las causas del accidente y las responsabilidades que se puedan derivar para el propietario por el abandono del laboratorio y de las sustancias que en él permanecían. Por su parte, la Junta Municipal del distrito ha confirmado que no existía, en dependencias municipales, ninguna denuncia sobre el estado del inmueble, por lo que los responsables municipales desconocían la presencia de materiales peligrosos en su interior. Sin embargo, tras los últimos acontecimientos, la superior de las Hermanas del Ángel de la Guarda, Isabel Gutiérrez, ha adelantado que interpondrán una denuncia contra el la-boratorio una vez que sea conocido el nombre del propietario.

En esta ocasión todo quedó en un susto pero pudo ser peor si la exposición al ácido hubiese sido mayor y más prolongada en el tiempo.

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