Dos robos y una pelea entre clanes gitanos cierran un mes turbulento en La Cañada Real

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La Cañada Real ha vivido un mes de marzo especialmente agitado. Y es que, a las protestas ciudadanas motivadas por el futuro incierto de las familias que residen en esta ‘tierra de nadie’, se han sumado varios incidentes saldados con la intervención de la Policía Nacional. El primero de ellos se producía en la iglesia de Santo Domingo de la Calzada. El templo sufrió, a principios de mes, dos robos de diversos objetos por valor de 25.000 euros. Se trataba de 50 cajas de juguetes, ropas, 40 sillas y kits de paseo para los 200 niños del poblado chabolista de El Gallinero, además de dos ordenadores, un espejo, un calefactor y varias toallas. Un suceso que continúa investigando la comisaría de Villa de Vallecas.

Pelea a puñetazos entre gitanos
Y si marzo empezaba con robos, terminó a puñetazos. El pasado día 20, medio centenar de personas se vieron envueltas en una pelea desencadenada por un desencuentro entre miembros de clanes gitanos de origen rumano. Se trataba de familias que se dedican al robo de vehículos y cable de cobre para su posterior venta. La pelea comenzaba en torno a las 21.00 horas en la calle Francisco Álvarez 2, y se saldó con un detenido y varios heridos leves, uno de ellos por impacto de perdigón. Este fue trasladado al Hospital Infanta Leonor, tras ser atendido por el Samur-Protección Civil, en el lugar del suceso. Hasta la zona se desplazaron también varias dotaciones de la Policía Nacional, antidisturbios, agentes de la Policía Municipal y un helicóptero que so-brevoló el lugar durante una hora.

Problemas en la tramitación
Sucesos aparte, los vecinos de la Cañada Real continúan reclamando que el anteproyecto de ley que regularizará el uso de esta zona tan conflictiva, reconozca sus derechos como “unos ciudadanos más”. Así se lo transmitieron al defensor del pueblo durante una reunión mantenida a principios de mes. Los residentes de esta zona, aseguran sentirse tratados, por parte de las administraciones, “como apestados y ocupantes” de unos terrenos que llevan habitando muchos años. En este sentido se ha pronunciado también el Ministerio de Medio Ambien-te, al considerar que el anteproyecto para desafectar 12 kilómetros de la Cañada Real no garantiza que prevalezca el interés público o social. Un planteamiento que podría suponer un problema en la tramitación del documento.

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