Un vicalvareño crea la primera asociación para sortear la muerte súbita

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“Notaba que mi vida se escapaba y la mujer que me dio la descarga me salvó la vida”. Con esta frase describe David Flores el día que volvió a nacer, el 22 de julio de 2013 en el polideportivo de Vicálvaro. Durante un partido de fútbol 7 cayó de pronto al suelo con el pulso acelerado. Todo indicaba que podía ser un golpe de calor, pero al llegar los sanitarios del Samur le tuvieron que reanimar hasta tres veces con un desfibrilador tras entrar en parada cardiorrespiratoria.

Tras ser trasladado al hospital Gregorio Marañón, David quedó unos días ingresado en la UCI donde le comunicaron que sufría una enfermedad degenerativa, de las catalogadas como raras, displasia arritmogénica en el ventrículo derecho (DAVD). La sufren un 3% de las personas con enfermedades cardiovasculares y le costó la vida a los jugadores de fútbol Antonio Puerta y Dani Jarque. “Los médicos me dieron información a cuentagotas y cada uno me decía una cosa, estaba como perdido”, recuerda Flores.

 

El asunto se resume en que este vicalvareño de 42 años tiene que llevar un desfibrilador pegado al pecho el resto de su vida, ya que la única solución alternativa es un trasplante de corazón. Las épocas en las que David hacía culturismo y corría maratones llegan a su ocaso. Con una invalidez absoluta se ha jubilado de su trabajo, casualidades de la vida, técnico electrónico de equipos médicos.

 

Más de 50 inscritos y cesta solidaria

 

La enfermedad DAVD se asimila con David hasta en el nombre, pues es genética. Ante la falta de información, en junio de 2014 se lanzó a crear la primera asociación para dar a conocer esta patología. Ya son más de 50 personas inscritas en distintas partes del mundo, hasta en EEUU, Argentina y México.

 

Entre los objetivos de la entidad se encuentra el diagnóstico precoz y enseñar la técnica de reanimación cardiopulmonar (RCP), en colaboración con efectivos del Samur, a deportistas de la Liga Calderón de Fútbol 7 y abrir el abanico a otros escolares madrileños y vecinos en general. Además, distintas actividades con el colegio de Vicálvaro, así como futuras charlas, se enmarcan dentro de las acciones previstas, que se unen a una cesta solidaria que promueven con varios comercios del distrito para esta Navidad.

 

Ante la espera de que el Ayuntamiento les eche una mano, este vicalvareño sigue en su lucha con la asociación, “en mi caso mi superhéroe fue una chica del Samur”, pero la muerte súbita puede llegar en cualquier momento y por eso es necesario, estar preparado.

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