La protesta contra el Parque Logístico PALM-40 vuelve a la calle

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En este marco, y con el fin de pedir una nueva ubicación para la infraestructura, la Plataforma Vecinal Usera-Villaverde, compuesta por entidades vecinales de estos dos distritos, junto a la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), ha organizado una nueva manifestación el próximo jueves, 3 de octubre, hasta la misma puerta de la planta logística.

La marcha saldrá a las 19:00 desde el Cruce de Villaverde y tras pasar por la calle Alcocer y la estación de Cercanías Puente Alcocer, discurrirá por la calle Eduardo Barreiros hasta llegar a su número 104, ante la parcela en la que Pavasal edifica en estos momentos las naves de PALM-40 y que antes albergaba una factoría de camiones Renault. Se trata de la sexta vez que las asociaciones vecinales se echan a la calle desde que empezaron las obras de la planta.

A finales del mes de agosto, el delegado del Área de Desarrollo Urbano, Mariano Fuentes (Cs), quiso lanzar un mensaje de tranquilidad a los vecinos afectados por la implantación de la planta de Pavasal, asegurando entonces que esta instalación no se pondría en marcha hasta que esté garantizada la movilidad que genere la propia actividad de la empresa con la de los vecinos de los distritos de Usera y Villaverde. “En ningún caso se va a permitir la implantación de la actividad hasta que los accesos a la plataforma logística se encuentren realmente ejecutados conforme a un nuevo estudio de movilidad de la Junta Municipal del Distrito de Villaverde”, sentenció el edil. 

Sin embargo, la preocupación entre el vecindario no ha cesado. “En el Sur estamos hartos de recibir siempre las infraestructuras molestas de la ciudad, y PALM-40 no hace otra cosa que aumentar el desequilibrio territorial respecto al resto de distritos de Madrid en aspectos esenciales como la salud, la seguridad y la movilidad, por eso pedimos que se ubique en otro lugar. Madrid tiene muchos polígonos industriales, algunos en desuso, donde podría abrirse; carece de lógica que lo haga en un lugar en el que habitan más de 30.000 personas”, sostiene Javier Cuenca, presidente de la Asociación Vecinal La Incolora de Villaverde Alto y portavoz de la Plataforma Vecinal Usera-Villaverde.

Según denuncian los detractores de la planta logística, durante muchos meses Pavasal estuvo trabajando sin licencia de obra, con una mera declaración responsable consignada en el Ayuntamiento. Ahora poseé la preceptiva licencia, pero ésta se ha expedido sin la aprobación de un Plan Especial de Control Urbanístico Ambiental de Usos que “habilite a desarrollar las medidas necesarias para minimizar los impactos y afecciones medioambientales a los vecinos del entorno”, tal y como estableció el pleno del consistorio del pasado 27 de marzo. Ese día, todos los grupos políticos votaron a favor de una propuesta que fue presentada por el PSOE.

En la última asamblea vecinal sobre la campaña contra la planta logística, que tuvo lugar 19 de septiembre en el Centro Cultural Bohemios, las personas y colectivos participantes decidieron trasladar a la Fiscalía de Medio Ambiente las presuntas irregularidades del proyecto logístico. Pavasal, que trabaja para la gestora estadounidense Invesco, prevé terminar en este trimestre la primera fase del parque logístico, un centro de distribución de paquetería de última milla.

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