El láser verde es el más utilizado para curar la hipertrofia benigna de próstata

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Aunque el láser se emplea en tratamientos urológicos desde hace décadas, no es hasta hace unos pocos años cuando se ha dispuesto de láseres suficientemente potentes como para asegurar la eliminación total del tejido prostático, desterrando cirugías clásicas como la resección transuretral o la adenomectomía. “En la actualidad, el láser verde es el más utilizado para la vaporización del tejido prostático a través de la uretra, aun con próstatas de cualquier tamaño”, destaca el doctor Javier Cambronero, jefe de Servicio de Urología del Hospital Quirónsalud San José y especialista en el uso de esta técnica, con motivo del Día Mundial de la Salud Prostática, que se celebra este jueves, día 15 de septiembre.

La fotovaporización con láser verde solo se emplea, como señala este experto, en los casos de hipertrofia benigna prostática que ocasiona obstrucción del flujo urinario y sus beneficios son muchos. “Además de que se puede tratar cualquier próstata de cualquier tamaño, al no haber casi sangrado la absorción de los líquidos de irrigación durante la cirugía es casi nula, lo que evita la toxicidad, el aumento  del volumen sanguíneo, los trastornos de electrolitos y la insuficiencia cardiaca”, apunta el doctor Cambronero, quien añade que asimismo se puede operar al paciente de mayor edad con un número de enfermedades asociadas más alto y resulta ideal para enfermos cardiacos, anticoagulados y antiagregados. “Por si fuera poco, el postoperatorio es breve y el precio por proceso, incluyendo complicaciones y estancia, no excede de las técnicas clásicas”, afirma.

La intervención con láser verde, que se practica con anestesia raquídea y dura entre 30 y 90 minutos según el tamaño de la próstata, pone fin a la obstrucción que genera el crecimiento prostático por la edad y que impide la normal evacuación de la vejiga. De hecho, el aumento de la fuerza del flujo urinario y los síntomas como la urgencia o la frecuencia urinarias se reducen paulatinamente.

Aunque con este procedimiento el tejido prostático se destruye y no se conservan muestras para estudios de Anatomía Patológica, no  debe pensarse que es arriesgado en el caso de que exista un tumor oculto. “En realidad no tiene importancia, pues el cribado de cáncer prostático siempre se efectúa antes de la cirugía y, además, su incidencia por sorpresa en intervenciones por hipertrofia benigna es menor del 1% y la mayoría es de bajo grado”, tranquiliza el doctor Cambronero.

Ventajas de esta técnica

• Alivio inmediato de los síntomas

• No existe sangrado, por lo que es la indicada en pacientes anticoagulados

• Corta estancia hospitalaria

• Rápida recuperación y reincorporación a la actividad cotidiana • No existe riesgo de impotencia

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