Daniel Lacalle desmonta los mitos del socialismo: “No tiene como objetivo el progreso, sino el control”

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Daniel Lacalle desmonta los mitos del socialismo: “No tiene como objetivo el progreso, sino el control”

El reconocido economista español, Daniel Lacalle, ha escrito un libro que lleva por nombre ‘Libertad o Igualdad’.

Con esta nueva publicación, Lacalle espera “desmontar” mitos y teorías en torno al modelo económico izquierdista, según el testimonio que ha concedido a este periódico.

Además de escribir casi una decena de libros relacionados con la economía, Lacalle es conocido por asesorar en dicha materia al Partido Popular (PP) y a su líder, Pablo Casado.

Incluso hay quienes consideran que hubiera sido el ministro de Economía si la derecha llegaba a Moncloa.

¿Por qué decidió escribir este libro?

Porque es necesario darle al ciudadano y a los lectores que están interesados en la economía, pero que no son expertos, datos y argumentos para combatir los mantras y las mentiras que nos vende la izquierda.

Este libro se hizo primero como un encargo para Estados Unidos, fue escrito en inglés precisamente para desmontar en ese país todos los mensajes que llegan del aparente modelo nórdico y sus estupendas ideas socialistas, que obviamente no son tal.

Luego lo hemos adaptado al español, y da la casualidad de que se ha publicado en medio de la crisis por el Covid-19.

Muchísima gente que lo ha leído me ha dicho que todo lo que está allí escrito, desmonta cualquier cantidad de idearios y demagogia que se nos cuenta respecto a cómo combatir la crisis de la pandemia.

Lo segundo que hace es recordarle a la gente que el socialismo no tiene como objetivo el progreso, sino hacerse con todo el control, y para ello utiliza mensajes como el feminismo, la palabra social, la tergiversación y la manipulación de las palabras.

Lo único que nos hace progresar es la meritocracia, el capitalismo y el fortalecimiento de la clase media.

¿El nombre sugiere decidir entre libertad o igualdad?

Simultáneamente no se pueden lograr la libertad y la igualdad, y esa es la importancia de este libro; mostrar que nos intentan vender que el igualitarismo tiene que ser una política, y eso es una equivocación, porque con el igualitarismo ni se consigue la libertad ni se consigue la igualdad.

La igualdad es una consecuencia, es el resultado de un mayor crecimiento, de un mayor empleo y de una mayor prosperidad.

El objetivo fundamental de una política no puede ser estar constantemente redistribuyendo e igualando, pues el Gobierno lo único que puede hacer es igualar a la baja.

Es decir, al que le vaya mejor, lo rebajará para que le vaya igual que al que le va peor.

Ahora mismo estamos padeciendo muchísimos de los errores y riesgos que comento en el libro.

En uno de los capítulos habla del capitalismo social, ¿en qué consiste?

Yo he utilizado ese término con un objetivo muy claro, que es arrebatarle a los totalitarios de los intervencionistas la palabra social.

Esto lo que evidencia es que a quienes defendemos la libertad, nos chirría la palabra social acompañada de capitalismo, parece un oxímoron, cuando en realidad el capitalismo es el sistema más social, porque es el único que puede poner en común los objetivos y las necesidades de una economía muy compleja, para el bien de la mayoría.

Todo el primer capítulo, en particular, rebate la idea que nos quieren poner encima de la mesa constantemente de que el capitalismo es muy malo porque la naturaleza humana es egoísta y antisocial, cosa que es absolutamente falsa.

La naturaleza humana es solidaria y prosocial, y el capitalismo no puede existir, ni sobrevivir ni crecer, si no mejora las condiciones de vida de la inmensa mayoría.

¿Y el capitalismo social es lo mismo que la igualdad?

No, porque como dije antes, la igualdad es el resultado del crecimiento, la prosperidad y el empleo.

Cuando un Gobierno se empieza a poner como objetivo o política algo que es el resultado de otras cosas, no consigue ni esas cosas, ni el objetivo inicialmente planteado.

Es decir, si yo quiero igualdad, primero tengo que mejorar todo lo demás.

El principal factor de desigualdad es el desempleo, por lo que en este caso de la economía, el orden de los factores sí altera el producto.

En pocas palabras, la única manera de lograr la igualdad, es teniendo libertad.

¿Cree que algunos gobiernos se están aprovechando de la situación actual?

Lo estamos viendo en Argentina y también aquí en España.

Los Gobiernos más intervencionistas, los que tienen una agenda socialista, están aprovechando la pandemia para fomentar el control estatal, reducir la libertad e introducir la propaganda y la represión.

¿Considera que el socialismo y el intervencionismo están ganando terreno?

No han ganado tanto terreno, yo creo que eso no es cierto. Hay una idea que viene de la propaganda que nos vende que el socialismo está ganando terreno, y no es correcto.

Si vemos las elecciones en Europa y en la gran mayoría de los países, la opción mayoritariamente favorecida por los ciudadanos es la centroderecha.

Además, los países en los que la izquierda gobierna siempre tienen que disfrazarse de políticas que van a ser liberales; procomercio, procrecimiento, proempleo… por lo que creo que el socialismo no ha ganado terreno, lo que pasa es que tiene unos mecanismos de propaganda que el capitalismo no solamente no tiene, sino que no quiere, porque el capitalismo no busca defender su ideología a cualquier precio, sino que es consciente de sus equivocaciones y, a partir de ahí, busca mejorar y cambiar.

Por eso siempre digo que al capitalismo se le juzga por sus peores resultados, y al socialismo por sus buenas intenciones, porque es pura propaganda.

Pero algunas economías de Europa se acercan cada vez más al socialismo, ¿a qué se debe?

Europa como proyecto está basado en un pilar fundamental, que es el gasto público.

Yo lo divido en dos modelos; uno es el dirigista francés y otro el alemán, que incluso está cercano al holandés.

Europa se está moviendo cada vez más hacia el modelo francés, que a mí no me gusta particularmente por una razón, y es que no funciona.

Francia es un país que no tiene un presupuesto equilibrado desde finales de los años 70, lleva tres décadas en estancamiento y tiene un nivel de gasto público absolutamente desproporcionado.

Por ende, las desigualdades, los recortes y los problemas se multiplican.

Para mí, la Unión Europea es un proyecto que merece la pena defender, precisamente para que el modelo de los países como Alemania, Holanda, Luxemburgo, Irlanda, entre otros, nos muestre a los demás esa mejora. Desafortunadamente estamos yendo por el lado contrario.

¿Qué le espera a España en el futuro respecto a las medidas económicas que ha tomado el Gobierno?

Claramente son medidas que lo que hacen es ahondar en los problemas estructurales de España, hacerlos peores.

Por lo tanto significa un alto paro durante mucho más tiempo, más deuda, salarios reales menores y mayores desequilibrios que, además, no se solucionan con las políticas que se están tomando.

¿Por qué es importante que se lea este libro?

Yo creo que este libro es importante porque además de darnos argumentos, también nos da soluciones.

Y esas soluciones no las he inventado yo, sino que están ahora mismo ocurriendo en países que España debería considerar como ejemplos, porque sin duda están liderando la economía mundial.

También es importante porque sirve de manual para cualquier ciudadano, es una vacuna contra la propaganda socialista.

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