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03/07/2018 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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“Hacienda pedía cuentas por cada bolígrafo mientras hacía la vista gorda con ayuntamientos del PP”
El Distrito charla con la portavoz del Gobierno, Rita Maestre, sobre los tres años de legislatura de Ahora Madrid

 

Se superan los tres años de legislatura de Ahora Madrid. Adquiristeis unos compromisos como fuerza del cambio en la capital. Trascurrido este periodo ¿Qué porcentaje de satisfacción guarda en cuanto a los logros alcanzados?

Es más interesante escuchar la voz de los vecinos y vecinas más que la mía como parte de Gobierno a la hora de evaluar objetivamente la marcha de estos años de Gobierno. Las encuestas que nos trasladan desde el observatorio municipal, donde se evalúa la acción de Gobierno, es que hay una sensación de aprobación generalizada de las políticas de nuestro equipo y de la alcaldesa, que obtiene unos resultados muy elevados.

Hay un dato que me es muy interesante, que es una característica del Gobierno, y que es la honradez y la honestidad. Una de las cosas más evidentes que ha sucedido es que en una época de escándalos políticos relacionados con una mala gestión del dinero público, la ciudadanía de Madrid sabe que ahora tiene un equipo de Gobierno que utiliza de forma honesta su dinero. Para nosotros eso es importante.

En cuanto a los compromisos, están recogidos en el programa electoral y en la acción del Gobierno, que tiene como una de las patas fundamentales: la escucha. La alcaldesa de Madrid, por primera vez en la historia de la ciudad, recorre la capital todos los días y, todos los meses, recorre un distrito, donde los vecinos y vecinas le plantean críticas, sugerencias, necesidades... Ahí se va generando toda una agenda de problemas no detectados antes de las elecciones y a los que nosotros intentamos darles solución.

Creo humildemente que sin ser prospectos, que no lo somos, y con las limitaciones que implica ser sólo una administración local, que tiene por encima la autonómica, estatal y a la legislación europea, hemos conseguido en el ámbito de los derechos sociales y de la inversión social unos objetivos bastante ambiciosos. Cuando llegamos aquí lo que hacía el Ayuntamiento en materia de vivienda pública era venderla a los fondos buitres, con las familias centros, nosotros estamos construyendo más de 2.000 viviendas; hay un objetivo muy claro en la inversión en las calzadas, aceras, las infraestructuras públicas...; estamos poniendo en marcha este verano un plan de inversiones en los colegios públicos, competencia de la Comunidad de Madrid, pero como no lo hacen, lo hacemos nosotros, hay más de 30 millones de euros para mejorar los patios, los techos, aseos, pistas deportivas, etc.

La inversión y protección social se está notando. Madrid es una ciudad muy rica, pero repartida de forma desigual y hay barrios de la capital donde la esperanza de vida es más alta o baja en función de la renta per cápita. Ese es un objetivo difícil de lograr, pero estamos en el camino.

 

En ese balance se acusó a Ahora Madrid de la poca experiencia en gestión. Algunos concejales han admitido que estaban un poco verdes al principio, pero poco a poco se han hecho con la mecánica administrativa del Ayuntamiento ¿Cómo ha sido esta evolución?

Esa crítica tiene un impacto muy reducido, porque ya sabían los vecinos de Madrid quiénes éramos antes de que llegáramos al Gobierno: votaron una candidatura donde la mayor parte de nosotros veníamos de otras actividades profesionales, además del activismo político, y donde se sabía que nosotros carecíamos de esa experiencia. Sin embargo nos votaron de forma bastante masiva y quizás sorpresiva. Fue una candidatura que se puso en marcha dos meses antes de las elecciones.

Creo que también es una crítica limitada o, por decirlo de otra manera, de las que me preocupan menos. Lo cierto que los que se suponen que tenían la experiencia de la gestión, lo que yo coloquialmente denomino 'los expertos gestores', quebraron las arcas públicas de Madrid, endeudaron a los madrileños con la deuda más alta de cualquier ciudad europea y al llegar nos encontramos con una deuda desbocada, con las empresas públicas en banca rota técnica y con una falta de inversiones espeluznante.

Durante años se redujo tanto el presupuesto que no se limpiaban las calles, no se asfaltaba, no había inversión en la ciudad. En ese sentido, la experiencia de Gobierno, de gestión, que habían tenido los equipos anteriores no se ha traducido en políticas públicas concretas ni positivas para Madrid. En oposición a esto, nosotros llegamos al Ayuntamiento sin esa experiencia de Gobierno y sin embargo, en un año, las cuentas cuadraban; en tres años se ha reducido la deuda más de un 40%; hay un superávit anual de más de 1.000 millones de euros; y además se ha aumentado la inversión en más del 50%.

Es decir, que quizás la experiencia de pasarse muchos años pasando de un sillón de la consejería al despacho del ayuntamiento y después a la empresa pública de no sé dónde, que son los currículums del PP -que se ven en la web de Transparencia-, quizás no era necesariamente positiva. Estoy bastante orgullosa de que un equipo de ciudadanos y ciudadanas que venimos de trabajar en ámbitos que no son de la administración pública, hayamos cuadrado las cuentas de este Ayuntamiento y arrojar unos niveles de eficacia y de eficiencia en la gestión que son exactamente lo opuesto a lo que nos encontramos al llegar.

 

Teniendo en cuenta la percepción de los ciudadanos, hablaba en otros medios sobre que 'nadie daba nadie por vosotros en las elecciones'. Ahora, transcurridos tres años, como en todos los casos, siempre hay un pequeño índice de frustración ¿Cree que los ciudadanos, ahora que conocen su gestión, darán algo por vosotros?

Humildemente creo que sí, porque creo que además de las características personales con las que formamos ese equipo y nos presentamos a las elecciones ahora tenemos para poner encima de la mesa tenemos un conjunto de acciones concretas, que se ven y que creo que honestamente han mejorado la vida de los vecinos en Madrid. En ese sentido ya no es sólo nuestras ideas y nuestro estilo, sino que son los colegios reformados, las viviendas de protección oficial, es una política de movilidad y sostenibilidad que por fin está modernizando nuestra ciudad, es una política de escucha y de participación ciudadana que no existía en la ciudad de Madrid.

Son hechos valorables de forma más o menos objetiva por parte de los vecinos. Creo que tenemos un buen número de éxitos que poner encima de la mesa, lo cual no significa que estén todos hechos, que haya retos que no vayamos a poder conseguir en cuatro años, como la desigualdad territorial. Eso no se consigue en una legislatura; no sé si se consigue en dos, pero vamos a ello.

 

A parte de ese tema del reequilibrio territorial ¿Qué otras espinitas se pueden quedar clavadas por la inejecución de ciertos proyectos?

Cuando hablamos de la cuestión de la gestión, lo único en lo que veo un aprendizaje es la cuestión de los tiempos, de la rapidez. Ahí sí que hemos aprendido a manejar los trámites y los tiempos; a calcular lo que se tarda en hacer una cosa que en principio parecía que se iba a hacer rápido, pero luego los plazos se alargan.

Estábamos haciendo muchos procesos para acelerar los tiempos administrativos, reducir las licencias, para que se tarde menos en poner en marcha una zona verde, por ejemplo, pero luego los tiempos son insoportablemente largos. Si lo son para el Gobierno, más aún para la ciudadanía, que espera dichos proyectos.

Para mí es ese principal escollo y frustración. Me consta que también para el resto. En el sentido común es más sencillo, pero luego es más largo de lo que uno piensa al principio.

 

Entrando en materia de cuentas, ha hablado de amortización de deuda. En este sentido, una de las críticas más acuciantes por parte de la oposición era que el equipo de Gobierno de Ahora Madrid no cumplía con su propio presupuesto y, todo ese dinero, acababa en amortización de deuda. De estas críticas ¿Qué tiene que decir Ahora Madrid?

Por una parte: estamos en niveles de ejecución del presupuesto muy superiores a los de los gobiernos del PP, que gobernaba en mayoría absoluta, y con un presupuesto menor al nuestro. Nosotros invertimos más. De eso se ejecuta más, comprobable ya que son cifras disponibles en la página web. Entiendo que siempre hay un poco de 'rifi rafe' parlamentario, pero hay algunos hechos objetivos. Éste es uno de ellos.

Con relación a la deuda, dijimos que haríamos una auditoría, que estamos realizando, porque consideramos que hay gastos en los que se ha incurrido en materia de contratación y construcción, en la calle 30 de Madrid, por ejemplo, y gastos financieros que no eran beneficiosos para el Ayuntamiento ni para toda la ciudad de Madrid. Esa auditoría se está realizando, arrojando algunos datos y algunas acciones concretas al principio del mandato.

Nosotros dijimos también que todo lo que pudiéramos amortizar de deuda era una losa que estábamos quitando a los madrileños y madrileñas. Estoy bastante segura que la oposición haría lo mismo si estuviese en nuestro puesto: enjuagar toda esa deuda del PP, que pesa mucho y que nos obliga a pagar intereses y que obliga a los madrileños a pagar durante muchos años.

Nosotros vamos a terminar la legislatura con la mitad de la deuda pagada. Creo que eso es un mérito. Mientras, la Comunidad de Madrid, gobernada por el PP, se ha endeuda 5.000 millones de euros más, que se dice pronto, en tres años. Quiero pensar, la verdad, que algún tipo de buena gestión hemos hecho a ese respecto, porque la comparación es muy sencilla y arroja resultados muy distintos.

 

Hay que tener en cuenta que habéis luchado contra viento y marea contra Hacienda. Habéis aprobado recientemente el exigir equidad en el techo de gasto. Habéis hablado de un tratamiento discriminatorio por parte del Ministerio, eso también ha bloqueado ciertas inversiones importantes en la capital. ¿se ha hecho con tintes ideológicos?¿Se prevé si con Pedro Sánchez puede encauzarse esta situación?

La Delegación de Gobierno, que es el Gobierno de España en cada una de las comunidades, aquí ha estado en manos de una exconcejal de Economía del PP, Concepción Dancausa. La Delegación de Gobierno impugnó el verano pasado un conjunto del Pleno de este Ayuntamiento, que eran inversiones en los distritos de Madrid. Un juez lo estimó y por lo tanto quedaron parados, la definición literal: 'hay una zanja que está abierta y se tiene que quedar abierta porque la Delegación de Gobierno no le gustaba la inversión ni la forma en la que lo habíamos hechos'. ´

Afectó de una forma concreto y muy negativa a la ciudad de Madrid. No sólo al equipo de Gobierno -nos supuso muchas gestiones-, sino a los vecinos que tenían una zanja abierta y no podían pasar por su calle; o una reforma en un colegio a medias... Eso se notó. Nos obstaculizó de alguna forma, nos retrasó, durante algunos momentos. Creo que en ese sentido, todo lo que haga el nuevo Gobierno es bueno, en el sentido de que es difícil complicarnos más la vida por razones claramente ideológicas.

El mismo Ministerio que a nosotros nos pedía cuentas por cada bolígrafo que sacábamos de un cajón, hacía la vista gorda con ayuntamientos del PP que están en banca rota, y que sin embargo nadie les manda cartas todos los días. Creo que eso, afortunadamente, ha terminado y no sólo porque se haya subido el nivel después del tan bajo del que veníamos, sino que por lo que hemos conocido de sus declaraciones públicas, y porque es lo que hemos trabajado durante tres años juntos, el PSOE tiene una misión completamente distinta en relación con los municipios: tiene clara la agenda municipalista y la importancia de las ciudades del siglo XXI y la importancia de respetar las autoridades, independientemente del partido en el que esté.

Hemos trabajado mucho en el Congreso de los Diputados con el PSOE para dibujar un marco competencial y financiero que nos permita a los ayuntamientos ofrecer mejores servicios públicos, que es al final de lo que hablamos. Confío, y espero con entusiasmo, que ahora que gobierna el PSOE se den pasos en esa dirección, aunque ya se han empezado a dar.

 

Habla de ciudad del siglo XXI, uno de los pilares de Ahora Madrid: convertir la ciudad en sostenible, sobre todo por el tema de movilidad. Llama la atención que iniciativas piloto, como la calle Galileo, que consistía en peatonalizar una avenida de un kilómetro haya sido objeto de críticas muy beligerantes por parte de PP y Cs ¿Cómo se puede llegar a concienciar y cambiar de paradigma teniendo en cuenta ese caldo de cultivo conservadurista?¿Cómo comunicarlo al vecino para avanzar en ese esquema de movilidad?

Allí donde hemos querido poner una nueva de autobús, una parada bus, un carril Bus, un carril VAO, un carril bici... es decir, allí donde hemos apostado, barrio a barrio, en una transformación de la calle para que la vida no esté centrada en el coche privado, allí nos hemos encontrado al PP y a Cs. En ese sentido, en estos tres años, lo que ha quedado claro es cuáles son los modelos de ciudad que están encima de la mesa. Cada uno tiene que elegir en función de sus opiniones, que son legítimas.

Lo que tratamos de hacer es poner Madrid a la altura del resto de las capitales europeas. En ese sentido, intentamos compensar los años de retraso de nuestra ciudad. Aquí se plantean como revolucionarias o sorprendentes medidas que en las capitales europeas son el pan nuestro de cada día, gobierne el partido conservador, liberal o progresista.

Sobre todo, lo que arrojan los datos de participación y las encuestas es que hay una apuesta muy clara por parte de la ciudadanía a favor de medidas que por una parte protegen la salud y, por otra parte, modifican la forma de moverse por la ciudad. Sólo una tercera parte de los trayectos que suceden en Madrid se hacen en coche. Es decir, tenemos toda una ciudad pensada para los coches y tenemos que la mayor parte de la gente no se mueve en coche, lo que no significa que no haya que tener en cuenta ese factor, pero no debe ser el único.

En ese sentido, aunque al principio fue una posición muy dura y nos sentíamos un poco solos, porque parecía que estábamos inventando la rueda, creo que la opinión pública ha cambiado de forma clara su dirección. Creo que la ciudadanía lo pide y hay un consenso mayoritario, aunque puede haber discusiones sobre los matices. Nosotros tenemos que apostar por una ciudad moderna.

 

Entrando sobre los ataques de la oposición, cuando entró en política ¿Se esperaba que los argumentos, en vez de ser sobre el contenido, se dirigiesen a la persona o se atacase meramente por los tuits a un concejal?

No. Esa es probablemente mi mayor ingenuidad. No tenía contacto tampoco con la política institucional, nunca hubiera estado en un partido, no vengo de ahí. Eso nos pasaba a la mayoría de nosotros. No estábamos concienciados de ese nivel de crítica personal, descarnada. Yo lo único que puedo decir al respecto es que estoy muy orgullosa de haber conseguido no cambiar mi forma de hacer política, de que nosotros no hemos entrado nunca a responder personalmente con argumentos ad hominem, por cuestiones personales, problemas familiares, por mucho que nos han golpeado en ese sentido. Nos hemos mantenido firmes.

A veces hay gente que se siente cercana a nosotros y nos dice 'que demos más duro porque no nos pueden tratar así'. Nosotros vamos a hacerlo predicando con el ejemplo. Creo que hay otra forma de afrontar las formas políticas. Se puede discrepar radicalmente sin tener que insultar a nadie. Le hace un flaco favor a la política la descalificación personal y nosotros mantendremos nuestra cultura política.

 

En esa crítica se trata en temas peyorativos de la ideología. Se habla de que Ahora Madrid actúa en función de intereses ideológicos.

Es una crítica muy vieja, como la historia de las ideas. Quien acusa a otro de ideológico es porque está ocultando su ideología, parte de la ficción de que existe la posibilidad de que no existen valores ni ideas políticas. Se habla de que se puede gestionar sin ideología y son los otros los que tienen una ideología. es una crítica bastante antigua. No es nada nuevo con nosotros. Tiene poco recorrido, me parece, sobre todo porque cuando vamos poniendo las medidas en marcha y se van consolidando la crítica pierde fuerza.

Cuando nosotros pusimos en marcha el primer protocolo de medidas en episodios de alta contaminación, en septiembre de 2015, cuando aplicamos por primera vez el protocolo, porque era de Ana Botella pero no lo habían aplicado, Esperanza Aguirre, entones portavoz del PP en el Ayuntamiento, nos acusó de 'cochófobos'. Ideología por la cual odiábamos los coches y amábamos las bicicletas. Dos años después, nadie pone en cuestión el protocolo anticontaminación.

Se puede criticar si se aplica bien o mal, pronto o tarde. Pero nadie dice que se trata de sentido común porque los pulmones y la contaminación nos afecta a todos. Lo que empezó siendo una crítica basada en que esta política era ideológica, ahora es un sentido común. Al PP le daría vergüenza acusarnos de ideológicos por eso.

Estoy tranquila porque las medidas de ciudad, que son las importantes para los vecinos, como el modelo de ciudad por el que uno apuesta, y el que aplicamos en Madrid se está convirtiendo en sentido común, que es mucho más amplio que los 20 concejales de nuestro Ayuntamiento. El sentido común ha hecho que PP y Cs hayan tomado el discurso, aunque para criticarnos.

 

Para cerrar el tema de agrupaciones, los ataques muchas veces iban dirigidos a abrir brecha entre los propios compañeros de Ahora Madrid, como paso hace dos días con la construcción del hotel -la facción de Ganemos votó en contra de construir un hotel-. Vosotros siempre habéis defendido la 'pluripostura'. ¿Cómo se compagina esta disparidad de ideas a la hora de gobernar?¿Volvería a proponer un modelo integral o a lo mejor se optaría por una formación concreta como Podemos?

Yo aquí creo que nos enfrentamos a una cierta paradoja: se supone que hay una crítica fuerte a que los partidos sean autoritarios, pero a la vez nos cuesta encontrar formas nuevas. Aún así, nosotros estamos tranquilos a ese respecto. El PP demuestra bien lo que sucede cuando, después de muchos años estando las personas contenidas por no decir nada, de repente, se abre esa aspita y hay como mucha ansiedad.

 

Hablando de candidaturas y a un año para las elecciones, Ha comentado que está interesada en acudir en las listas, pero también que no estás en esas cosas actualmente ¿Con cuál nos quedamos?

Con las dos. No sé cómo vamos a configurar la candidatura de 2019, no estamos trabajando aún en ello. Yo tomaré mi decisión. Me gusta mucho la política municipal y formar parte de este Gobierno. me gustaría continuar estando, orgullosa y feliz. Pero ya veremos.

 

¿Se prevé continuar uniendo fuerzas con otras agrupaciones?¿Habrá primarias, imagino?

En todas las formaciones hay un proceso de primarias, de programa participado y participativo. No sé cómo será, pero tiene la misma voluntad que en 2015: encontrarnos en personas distintas y de sumar con los que todavía no están. A lo mejor no están todos los de ahora y puede haber nuevos sujetos sociales, grupos. Vamos a 2019 queriéndo ser más todavía.

En ese proyecto ve a Carmena liderando la candidatura

Yo lo espero

 









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