Centenares de personas esperaron la llegada de Greta a Lisboa

Es el clímax de un camino entre la admiración y el fanatismo que empezó al amanecer, con un foto publicada por la propia adolescente sueca: es de noche, pero en ella se aprecian las luces de Lisboa. Ya está muy cerca.

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Rober tiene siete años y espera en un muelle de Lisboa a su superheroína. Aguantará lo que haga falta, como aguantan a su alrededor dos centenares de personas pertrechadas con carteles, cánticos y apoyo sin reservas a Greta Thunberg, ungida en su regreso a Europa.

Y la actividad se apodera del muelle de Santo Amaro, donde a la salida del sol se concentran en el espacio habilitado para cubrir su desembarco unas veinte cámaras de televisión, grupos de activistas y pancartas que empiezan a desenrollarse.
Comienza así la espera de Greta, que durará cinco intensas horas hasta vislumbrar a la adolescente sueca que ha movilizado a la juventud hastiada del avance del cambio climático y que se ha convertido en heroína para muchos, como para Rober, chileno, que porta un cartel en el que se lee en inglés “Estoy con ella”.
“Dice que es un superhéroe de verdad”, asegura a Efe su madre, Estefanía, que cuenta que todo comenzó hace dos años, cuando viajaron alrededor del mundo y el niño “se dedicó a limpiar playas”.
“Se dio cuenta del impacto del plástico cuando salió Greta y la empezó a seguir”, resume la madre.
Como Rober, otros niños y adolescentes se han saltado las clases para esperar a Greta en primera fila; ya en la segunda y la tercera hierven rumores entre los periodistas, portugueses y españoles en su mayoría, sobre los planes de la activista sueca para llegar a Madrid.
También sobre curiosidades.
“¿Cuánto habremos contaminado para desplazarnos hasta aquí?”, reflexiona uno de ellos, mientras en el cielo se suceden los aviones que se dirigen al aeropuerto de la ciudad.
La mañana transcurre lenta, sin noticias de Greta y con corrillos en los que participan también políticos, como el líder del partido animalista PAN, André Silva, y la diputada única de los ecologistas de Livre, Joacine Katar Moreira.
“¡Tiene todo el sentido venir!”, dice a Efe José Maria Cardoso, presidente de la comisión parlamentaria de Ambiente, que destaca que hay “un despertar cada vez mayor de la política” ante el impacto del cambio climático.
¿Demasiado espectáculo alrededor de una adolescente? “Lo importante es valorar su personalidad”, responde Cardoso, “valorar lo que simboliza para tantos millones de jóvenes”.
Suena por megafonía una voz que avisa de que hay retraso, y los activistas aprovechan para el selfi, los padres recomponen los abrigos de los niños, y la prensa especula con el motivo de la tardanza, al parecer el viento, que empuja a Thunberg de nuevo hacia el Atlántico. Puede tardar horas.
Llega entonces la batukada, y también el “rainbow warrior”, un portugués con gorro multicolor que grita para que no le graben y culpa a las offshore de lo que está pasando. No está claro a qué se refiere.
Alguien le graba, y se inicia una discusión.
Y en medio de todo, la felicidad de Laura Tangherini, corresponsal de la italiana RAI. “Cuando trabajo estoy contenta, contar noticias es bonito, es nuestro trabajo”, comenta a Efe, antes de negar que esté cansada, porque además ya sabe que a Thunberg hay que esperarla.
“Ya la esperé cuatro o cinco horas cuando la entrevisté en Estocolmo”, recuerda.
Tampoco hay cansancio en primera fila, cada vez más apretada de jóvenes al filo de mediodía y de jubilados, con el periódico deportivo en la mano y mirada curiosa ante los drones que graban desde el aire la escena.
Todo es una burbuja que se rompe cuando por fin se divisa el catamarán de Thunberg. Necesitará unos 45 minutos para llegar al muelle, pero la batukada está en marcha y los fotógrafos también, listos para captar la aproximación en zigzag por el Tajo.
El resto es furor. Es Greta sobre las aguas. “La voz de Greta es la nuestra”, le cantan al verla, y ella sonríe. Esta cansada, admite, y necesita poner en orden sus ideas, pero sus fans le piden que continúe.
Sobre ellos siguen pasando aviones.

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