Dichoso Eurovisión

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    De nuevo, la elección de la canción que representará a RTVE (ojo, no a España, sino a su televisión pública), se convirtió en un espectáculo degradante. Es reincidente  que abrir estos sistemas a la elección popular sin un mínimo de garantías que limiten la votación repetitiva, puede acabar en algo así. El hecho de poder votar muchas veces el mismo individuo por Internet, facilita situaciones como ésta. En esta ocasión estaba ‘cantado’, nunca mejor dicho, con la aparición en lugares privilegiados de las candidaturas de Karmele Marchante o de El Pezón Rojo, y contábamos con los antecedentes de Chikilicuatre hace tan solo dos años. El caso es que, lo que comenzó con mucho glamour, con un concurso como Operación Triunfo que parecía destinado a reforzar la calidad y el esfuerzo en los candidatos a Eurovisión, ha terminado como un esperpento de sí mismo.

    Llevamos tres años con este nuevo experimento en nuestras pantallas. Y es más que predecible que determinadas empresas o famosillos de medio pelo traten de publicitarse por este método, barato y muy rentable. Son las nuevas formas de publicidad, que tantas campañas imaginativas han producido y entre las cuales ésta sería una más. Ya lo hizo Buenafuente con Chikilicuatre, ¡menuda promoción de su programa!, y en esta ocasión el forocoches (desconocido hasta el lunes 22 por la mayoría de los españoles) ha conseguido una divulgación totalmente fuera de su alcance por los medios tradicionales. Para conseguir estar en el ‘candelabro’, un aspirante a famoso o un famoso en declive puede optar por estar meses en una isla pasando hambre y padecimientos, o bien por cantar una canción por mala que sea. Creo que la elección es obvia. Si a esto añadimos que hay una parte importante de la población que está a disgusto con las ‘formas oficiales’ y que van a tender a elegir aquello que les parezca más irreverente en cualquier ámbito, el caldo de cultivo está servido. Más aun, repito, cuando el procedimiento de selección permite repetir de forma casi ilimitada el voto de manera gratuita.

    Tampoco tengo claro si a TVE le convienen este tipo de conflictos. Por un lado, los directivos de la cadena han corrido a criticar el hecho, desmarcarse de cualquier relación con el mismo, y a plantear cambios en el sistema de elección de candidatos o de votaciones que impidan la repetición de situaciones similares. Sin embargo, es bien cierto que las cifras de audiencia (las que mandan en el mundo audiovisual), son mucho más positivas cuando existe un alto grado de polémica. Como lo han sido las obtenidas por la gala de selección de este año, casi un 16% de cuota de pantalla, frente a las del año pasado, un pobre 6,5%. La gala de selección en la que estuvo presente Chikilicuatre obtuvo otro 16% de cuota de pantalla. Y no digamos ya las cifras que se obtuvieron en la propia gala de Eurovisión de 2008, con Chikilicuatre como representante de la televisión española. Seguramente el concurso sólo interesa a ese 6,5% de televidentes y, por tanto, o TVE se dirige a ellos, intentando presentar calidad y buenos temas, o trata de subir audiencia en próximas galas, y vuelve a tender al frikismo que parece bastante más atractivo para una gran mayoría de los que lo vieron este año.

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