Ávila, patrimonio de la humanidad

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Las impresionantes murallas de Ávila son, sin duda, el mayor encanto de la ciudad. Su símbolo más distintivo. Resulta sorprendente que, pese a la antigüedad de la obra (siglo XI), se haya conservado íntegra a través del tiempo. La puerta del Alcázar, con sus colosales torreones, es la principal entrada al casco antiguo a través de la muralla y comunica con la preciosa plazuela de Santa Teresa. La muralla puede ser paseada tanto por su parte interna, desde la que se divisa el Valle de Amblés, como por la externa. El paseo del Rastro es una buena elección para hacerlo por el exterior. Pero, monumentalmente hablando, Ávila posee un inmenso patrimonio: la Catedral, rodeada de casas señoriales, fue proyectada como templo y fortaleza a la vez. Por su riqueza artística interior (sepulcros, vidrieras, retablos, etc.), su visita resulta imprescindible; los palacios de Valderrábanos, convertido hoy en hotel, pero conservando la fachada original, el del Rey Niño, el de los Serrano, o el de Los Polentinos, por citar sólo algunos, son dignos de ser visitados. Como, asimismo, las iglesias románicas, las ermitas, y los monasterios que abundan por doquier. Para ello, puede optarse, si el visitante dispone de tiempo suficiente, por los clásicos itinerarios de  Intramuros o el de la Ruta Teresiana. Ávila cuenta también con diversos museos, como el Provin-cial, el Oriental o el de la Catedral, con excelentes tablas, retablos y pinturas. O la muestra procedente del Museo Arqueológico Nacional de los Vettones, que revela un pasado histórico que merece capítulo aparte.

El descubrimiento de Vettonia: su cultura y naturaleza
Desde que en 1930 se descubriera el castro de La Mesa de Miranda con su necrópolis de La Osera, y que el insigne arqueólogo Juan Cabré Aguiló dirigiera las excavaciones que dieron lugar a ese importante yacimiento arqueológico, Ávila ha adquirido un renombre muy singular desde el punto de vista del turismo arqueológico. Y es que el descubrimiento de la cultura vettona se ha convertido en todo un hito. Hace 2.500 años habitaban en esas tierras los vettones. De su forma de vida y de sus ritos se conocía muy poco. Apenas unas esculturas en piedras que representan toros y cerdos, conocidos como verracos, y cuyos más ilustres representantes son los populares toros de Guisando.

Pero, actualmente, gracias a la imaginativa exposición "El descubrimiento de los vettones" que se presenta en el Torreón de los Guzmanes de Ávila, sede de su Diputación Provincial, se arroja un poco más de luz sobre esta misteriosa cultura. La cuidada muestra reúne las decoraciones y manufacturas originales de su vida cotidiana, así como las armas, las joyas y los ajuares funerarios. Algunos de los aspectos de la cultura vettónica son ofrecidos mediante recreaciones cinematográficas de excelente factura. Entre los distintos asentamientos descubiertos, el castro de la Mesa de Miranda es uno de los más asequibles y el que mejor conserva sus murallas. Situado en Chamartín de la Sierra, a 22 km. de Ávila, puede accederse por la carretera AV-110. Pero antes, y como complemento a la visita, es interesante documentarse en el aula arqueológica del mismo pueblo que abre todos los fines de semana. Por último, en cuanto a su gastronomía, la cocina abulense ofrece los más exquisitos guisos de la cocina castellana, aunque la especialidad son las carnes rojas de ganado avileño. Sin olvidar otros productos típicos de la matanza (lomo y chorizo de olla), así como las judías del Barco, las truchas del Tormes y todo tipo de legumbres y hortalizas.

Más información: Patronato Provincial de Turismo,
Tel. 920 206 222;
Concejalía Turismo del Ayuntamiento: Tel. 920 211 387;
 www.diputacionavila.es/ www.franciscogavilan.net 

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