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13/02/2014 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Ana Botella durante su visita.
Botella garantiza la prestación de la Teleasistencia en Madrid
De los 30.845 usuarios en el 2003 se ha pasado a los 133.000 el pasado año

Que nadie que lo necesite se quede sin el servicio Teleasistencia Domiciliaria (TAD) por razones económicas. El mensaje lo ha lanzado así de claro la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, durante su visita a la Central de Teleasistencia de Personalia. Sus palabras son una garantía de la aplicación del principio de solidaridad, para que este servicio llegue a todos los mayores que por su vulnerabilidad social lo necesiten, “porque la vulnerabilidad social no conoce de rentas, ni de clases sociales, ni de nivel cultural. La vulnerabilidad social puede afectar a cualquier madrileño y yo les prometo que todos van a poder seguir viviendo en su domicilio en condiciones de seguridad”, recalcó la alcaldesa.

La alcaldesa ha podido hablar desde la central con alguna de las personas que utilizan este servicio y algún familiar, y de esta forma se ha comprobado lo que implica no sólo para el usuario sino también para sus familiares, “de lo que significa -dijo Botella- tener la tranquilidad de que unos padres están acompañados; tener la confianza, cuando uno va a trabajar o está cuidando a sus hijos, de que hay alguien que vela por el resto de la familia”.
 
“La teleasistencia hace ciudad -añadió la alcaldesa-. Convierte Madrid en un lugar más acogedor, más cercano y solidario; tiende una mano a quien más lo necesita y crea puentes entre todos. Por eso vamos más allá de una llamada de alerta, debemos tener presente la necesidad de ‘corresponsabilidad”.
 
En 2003, el Ayuntamiento de Madrid apostó por la universalización del servicio al simplificar los requisitos y ampliar su presupuesto para extenderlo a los mayores de 65 años, lo que permitió llegar a 17.000 personas más ese año.
 
Esa apuesta ha resultado fructífera puesto que se ha pasado de los 30.845 usuarios en el 2003 a los 133.000 en 2013 (110.000 domicilios). En 2013 se prorrogó y modificó el contrato de gestión de este servicio, con una vigencia hasta 31 de octubre de 2016, por un importe de 88 millones de euros.
 
Actualmente, el TAD da cobertura al 21% de los mayores de 65 años y al 45% entre los mayores de 80 años. Un cifra que cobra especial relevancia si se compara con la media nacional situada en el 7%.
 
Servicio más equilibrado y personalizado
 
Entre las modificaciones de ese nuevo contrato se contempla graduar el número de llamadas de seguimiento en función de la situación de riesgo de las personas mayores, con un servicio más equilibrado y personalizado. 
 
Dentro del contrato figura incluir la aportación económica de los usuarios al coste del servicio, financiando el Ayuntamiento el 87% del total. Dicha aportación estará definida en base a la capacidad económica de los usuarios estableciéndose un baremo basado en los principios de solidaridad y justicia social. Botella afirmó “hemos tratado de buscar la fórmula más justa, que paguen más quienes más tienen, y que no paguen, o paguen menos, quienes menos tienen”.
 
Las aportaciones se calculan en función de la Renta Mensual Per Cápita (RMPC), que es el resultado de sumar todos los ingresos anuales (pensiones y rentas) de todos los miembros de la familia y dividirlos entre los 12 meses del año. El resultado se divide por el número de miembros de la familia. En el caso de personas mayores que viven solas, más vulnerables además de que afrontan solos los gastos generales de su hogar, su renta se divide entre 1,5 lo que supone un coeficiente de compensación.
 
En función de la cantidad resultante se aplican los distintos tramos de baremo, lo que da lugar a que se paguen 0, 3, 6, 9 ó 12 euros al mes.
 
La alcaldesa insistió en que “ningún mayor se quedará sin este servicio por no poder pagarlo”. Este es gratuito para las personas mayores que viven solas y cuyos ingresos no excedan de 690 euros al mes o para las familias de dos personas cuyos ingresos no excedan de 920 euros al mes.
 
En el otro extremo, las personas que viviendo solas tengan ingresos superiores a 1.499 euros y las familias con dos personas cuyos ingresos superen lo 1.999 euros al mes tendrán que aportar la cantidad máxima fijada en 12 euros al mes.  
 
De servicio de emergencia a servicio preventivo
 
La teleasistencia se concibió en origen como un servicio para atender situaciones de emergencia. Desde 2003, el Ayuntamiento de Madrid se planteó un concepto más amplio dándole un carácter y función preventiva.
 
Los datos lo constatan así: de las 8,4 millones de llamadas que se producen al año entre los usuarios y las centrales de asistencia, la gran mayoría (85 %) parten de la central para recordar a los usuarios la medicación, citas médicas, conocer cómo se encuentran, es decir, es un servicio de acompañamiento.
 
Asimismo, a través del sistema se canalizan multitud de mensajes y consejos importantes para la salud y bienestar las personas mayores. Es una comunicación bidireccional puesto que los usuarios realizan 1 millón de llamadas al año, en su gran mayoría para situaciones de no emergencia (hablar, saludar, peticiones de información…).

 









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