Las cámaras no captan cómo el kamizaze de M50 empezó a circular en sentido contrario

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Fuentes de la investigación han explicado a Efe que el presunto kamikaze, Kevin C.B., de 24 años, no ha colaborado con los agentes, ya que en el lugar del accidente estaba herido y aparentemente inconsciente, y en el hospital tampoco contestó a sus preguntas. Tras el accidente, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Coslada (Madrid) le dejó en libertad, aunque imputado por homicidio imprudente, pero la Fiscalía solicitó ayer jueves que ingresase en prisión por un posible homicidio doloso tras conocer las pesquisas de los investigadores, que apuntan a que pudo empezar a conducir en sentido contrario voluntariamente y no por un error, según las fuentes.

El juez que estaba de guardia en Plaza de Castilla le envió a prisión provisional comunicada y sin fianza, investigado por un delito de homicidio doloso, otro delito de conducción bajo los efectos el alcohol y un tercero de conducción temeraria con desprecio a la vida de las personas. Las fuentes han explicado que la revisión de las cámaras de Tráfico que hay en la zona de la M-50 en la que se produjo el accidente no permiten ver con claridad cuándo comenzó a circular el presunto kamikaze en dirección contraria y durante cuántos kilómetros los hizo, aunque sí captan a lo lejos un coche circulando al revés.

Los investigadores continúan aclarando las circunstancias de aquel choque, en el que murió un joven de 20 años, Víctor L., que se dirigía a trabajar y que, según ha publicado “El País”, chocó con el vehículo de Kevin después de que éste condujese por la M-50 de manera errática hasta que se paró en el arcén y giró sobre sí mismo para empezar a conducir en dirección contraria, según el relato de una testigo que se cruzó con él.

En cuanto a los efectos personales del fallecido, que según su familia pudieron ser robados, los investigadores solo saben que, cuando llegaron, el fallecido no tenía documentación personal encima ni la encontraron en las cercanías, algo que no es extraño cuando ocurre un choque violento, en el que las pertenencias pueden salir despedidas.

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