Colonia

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No es ningún juego de palabras si decimos que el “agua de colonia” se inventó, efectivamente, en Colonia. Aparte de esta curiosidad histórica, lo que más llama la atención de la metrópolis más antigua de Alemania es el incesante dinamismo que se respira en ella. Colonia tiene muchas e interesantes caras que trataré de desvelar al lector. En primer lugar, los dos milenios de historia romana aún se notan en la imagen de la ciudad. Son bien conocidas sus iglesias. Especialmente, la de su impresionante catedral gótica. Una de las más grandes del mundo (tardó 600 años en construirse), y símbolo emblemático que domina toda la urbe. Sus más famosos tesoros son el Retablo de los Patronos, la urna de los Reyes Magos y el Crucifijo de Gero, además de sus espectaculares vidrieras y dos torres de 157 metros de altura, desde donde se contemplan las mejores panorámicas de Colonia. Las iglesias de San Pantaleón y Santa María son, entre otras, dignas de visitarse.

Arte, museos y eventos sin fin…
La renovada arquitectura de sus numerosos museos también atrae cada año a millones de visitantes. Uno de los más afamados internacionalmente es el Museo Ludwig de Arte Moderno. El Romano-Germano, por su parte, posee una importante colección de reliquias arqueológicas. Y tantos otros, como el Olímpico o el de Carnaval, que muestra la historia de su famoso festival. Porque una época muy especial para visitar Colonia es durante sus famosos Carnavales. Al grito de Kölle Alaaf, la ciudad se llena de bufones y disfraces por todas las calles. Una algarabía festiva ininterrumpida durante tres días que anuncia que ha comenzado la “quinta estación” del año.

Los eventos se suceden en Colonia a lo largo de todo el año. Ferias internacionales de arte, teatro, conciertos, etc. Sin olvidar su famosísima feria musical de Popkomm, uno de los más importantes encuentros musicales europeos. Cita obligada para firmas discográficas, promotores de conciertos, músicos, profesionales y aficionados en general.

Crucero por el Rhin
Como se sabe, Colonia está construida a orillas del Rhin. No se puede desaprovechar, pues, la ocasión de realizar una excursión siguiendo el cauce del río. O, mejor aún: un crucero por el Rhin. La experiencia resulta emocionante cuando las colinas se asoman a su ribera, con sus verdes prados y majestuosas fortalezas y esos castillos que evocan misterios y antiguas leyendas, mientras estás degustando a bordo una deliciosa cena típicamente alemana.

A propósito de su gastronomía, Alemania está recuperando las antiguas recetas caseras de su cocina, a base de carne, jamones y embutidos. Pero sería un pecado imperdonable que uno abandonara el país sin haber probado sus tradicionales salchichas con mostaza, acompañadas de la típica cerveza local Kölsch, en alguna de sus múltiples cervecerías. Aunque uno de los elementos más destacados de su cocina es la repostería. Y para las compras, dirígete al mejor sector peatonal ubicado entre las calles Hole Strasse y la Schildergasse. Esto es sólo un esbozo de lo que es Colonia. Porque Colonia no se puede describir. ¡Colonia es un sentimiento!

Más información:
Oficina Nacional Alemana de Turismo
C/ San Agustín, 2-1º dcha. 28014 Madrid;
Tel. 913600391;
www.alemania-turismo.com www.franciscogavilan.net

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