Detenido tres atracadores de locutorios

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Agentes de la Policía Nacional han detenido a tres individuos como presuntos autores de robos con violencia e intimidación en locutorios. Los arrestados, con edades comprendidas entre los 38 y los 28 años de edad, accedían a los locales y amenazaban a los empleados con un arma de fuego. Tras sustraer el dinero en efectivo, así como varias tarjetas y terminales telefónicos, huían del lugar a la carrera. Hasta el momento se les imputan atracos en Madrid y Ciudad Real. 

A la hora del cierre
 
La investigación comenzó el pasado mes de abril. Un atraco en un locutorio de Ciudad Real puso a los agentes tras la pista de un grupo de personas dedicado a este tipo de hechos delictivos. Varios individuos accedían al local y, tras utilizar un ordenador durante más de una hora, esperaron a que el último cliente abandonara el locutorio. En ese momento, amenazaron al empleado con un arma de fuego y le maniataron con bridas. Tras sustraer la recaudación y 120 tarjetas telefónicas, huyeron del lugar.
 
Los agentes lograron identificar a los autores del atraco. Además, pudieron constatar que se trataba de los individuos que habían cometido otro hecho similar en un locutorio situado en el madrileño distrito de Retiro utilizando el mismo “modus operandi”.
 
Una vez identificados, los investigadores establecieron el correspondiente dispositivo operativo que culminó con su detención. Con el preceptivo mandamiento judicial, los agentes realizaron dos entradas y registros de dos viviendas. Allí intervinieron tres pistolas simuladas, cuatro defensas extensibles, cuatro navajas, un spray de defensa personal y numerosas piezas de joyería.
 
“Dos albañiles con herramientas”
 
El grupo delictivo desarticulado estaba liderado por Ángel V.L.A. que se encargaba de planificar los robos: seleccionaba el objetivo a asaltar, captaba a los informadores que le facilitaban los datos necesarios para cometer los atracos y elegía quien participaba en ellos. Incluso se ha podido comprobar que, días antes y bajo algún pretexto, accedía al interior del local para verificar las medidas de seguridad existentes y el lugar donde se guardaba el dinero y demás efectos de valor.
 
Para eludir la acción policial, el jefe del grupo utilizaba un vocabulario en clave. Por ejemplo, para hacer referencia a los integrantes necesarios para cometer el robo utilizaba “dos albañiles con herramientas” o “pasarse a empeñar alguna cosa” indicaba el locutorio donde cometer el atraco.

 

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