Dimite el director general de Programación alegando motivos personales

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El hasta ahora director general de Programas y Actividades Culturales del Ayuntamiento de Madrid, Jesús Carrillo, ha presentado este martes su dimisión por motivos personales, según ha informado el Consistorio de la capital, esto ocurre tras la polémica por el espectáculo de Carnaval que incluyó escenas violentas y terminó con dos titiriteros encarcelados por enaltecimiento del terrorismo. Como ya anunció la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, y en la línea de lo aprobado en el pleno del pasado 24 de febrero, se está avanzando en la “remodelación” del Área de Cultura y Deportes, coincidiendo con la polémica suscitada con los titiriteros del carnaval, con esta dimisión queda prácticamente descartada la salida de Celia Meyer, la máxima responsable del área de Cultura, la oposición le exigió a Carmena la salida de Meyer, sin embargo, la alcaldesa ha decidido finalmente no prescindir de ella.

Señala Europa Press que dentro de esa remodelación se prevé la incorporación de nuevos perfiles al equipo del Área de Cultura y Deportes, así como la implantación de nuevos protocolos de actuación, han especificado desde el Gobierno de Ahora Madrid. En este marco se incluye la selección del nuevo director de programación cultural tras la salida de Carrillo, que abandona el Ayuntamiento de Madrid tras ocho meses al frente de este área para reincorporase a su puesto de profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid.

Las nuevas incorporaciones al Área de Cultura y Deportes así como la implantación de nuevos protocolos de actuación se presentarán en los próximos días, según han añadido desde el Ayuntamiento de la capital. Carrillo compareció hace dos semanas en la comisión del ramo para aclarar lo sucedido con el Carnaval de Tetuán. De hecho, fue el encargado de explicar que el programador del mismo, despedido tras la actuación de Títeres desde Abajo, Ramón Ferrer, fue contratado a instancias de la Junta Municipal del distrito por 5.699 euros en un contrato privado, no de servicios, como se hace por ejemplo en el Museo Reina.

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