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13/11/2018 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Ecologistas y vecinos demandan al Ayuntamiento una estrategia de residuos
La nueva estrategia de residuos del Ayuntamiento de Madrid introduce avances importantes y se sitúa en la senda correcta, pero peca de falta de ambición en muchos aspectos según advierten varios colectivos ecologistas y vecinales, que subrayan la necesidad de mejoras “para acercarnos a un modelo de economía circular de verdad”.

Esta es la conclusión a la que han llegado Ecologistas en Acción, el Grupo de Acción para el Medio Ambiente (GRAMA), Amigos de la Tierra y la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) tras analizar la propuesta municipal, que hasta el pasado lunes se encontraba en periodo de información pública. Un planteamiento que ha servido de base a las siete páginas de alegaciones que estas entidades han registrado, y que  hacen públicas con objeto de que el consistorio las incorpore al documento final de su estrategia de residuos 2018-2022.

“En realidad, el panorama que dejó el anterior equipo de Gobierno era tan pobre y la información sobre su gestión de los residuos de la ciudad tan escasa que cualquier avance en este sentido podía haber sido calificado de revolucionario”, indican a través de un comunicado. Las organizaciones que han firmado la batería de alegaciones valoran de manera muy positiva el cambio de tendencia operado por el actual consistorio, que ahora publica los datos de la situación real de su gestión, “lo que muestra que aún estamos muy lejos de las recomendaciones de la Unión Europea”. Y es que según las cifras de dichas organizaciones, el 55,3% de los residuos de la capital acaba en el vertedero, y hoy en día únicamente se recicla el 19,6%.

Más allá de esta transparencia, los colectivos reconocen mejoras como la apuesta decidida por la recogida de orgánico y el compostaje o el plan de cierre de la incineradora de Valdemingómez, previsto para 2025, “aunque, sin duda, todos los ciudadanos de Madrid esperamos que este plazo pueda acortarse”, puede leerse en el documento de alegaciones.

 

Objetivos más ambiciosos

El Ayuntamiento se marca como meta para 2022 recuperar para la reutilización el 2,30% del total de residuos preparados para tal fin, cuando debería llegar al menos al 5%, “como primer paso para salir de este modelo económico del usar y tirar y acercarnos a un modelo de economía circular donde la reutilización debe tener un papel predominante si queremos hacer un uso eficiente de los recursos”.

Asociaciones vecinales y ecologistas califican el objetivo de recogida selectiva y reciclaje del 54% para 2022 que marca la estrategia como “insuficiente y muy alejado de las experiencias más exitosas que desde la red de municipios de residuo cero vienen desarrollando en más de 400 municipios en Europa, alcanzando objetivos cercanos al 80%”. Además, para lograr un reciclaje realmente eficaz, defienden la extensión del método de recogida puerta a puerta, que tan buenos resultados está dando en las localidades que lo emplean.

Otra de las metas de la estrategia municipal es avanzar hacia el tratamiento de la totalidad de residuos antes de su depósito en vertedero, pero esto no puede ser una opción sino una obligación, que incluso aparece recogida en el artículo 23 de la vigente Ley 22/2011, de 28 de julio, de residuos y suelos contaminados.

 

Contaminación odorífera y compostaje

Dado que, de momento, el tratamiento de la basura orgánica se realizará en Valdemingómez, es imprescindible que para ello se usen instalaciones cerradas con objeto de evitar los malos olores “que tan graves problemas están ocasionando a los vecinos de los barrios cercanos”. En este marco, aunque la estrategia incluye actuaciones relativas a contaminación odorífera, se olvida de marcar metas con Valdemingómez. “Entendemos que el objetivo a fijar debería ser eliminar la contaminación odorífera o reducirla hasta umbrales de no afectación”, subrayan los colectivos en sus alegaciones, antes de sugerir el uso de normas de medición que ya se emplean en otros países, así como recomendaciones, protocolos y medidas correctoras que podrían ser la base de una ordenanza municipal sobre malos olores.

Si se habla  de compostaje comunitario y autocompostaje, asociaciones y Ayuntamiento coinciden en que son elementos clave para la reducción de bioresiduos, pero las actuaciones que recoge la estrategia son “totalmente insuficientes”, ya que se reducen únicamente a experiencias en huertos comunitarios, huertas escolares y zonas de compostaje barriales. Para los colectivos sociales es necesario crear una amplia red de zonas de compostaje que incluya todas las zonas verdes, centros educativos, comunidades vecinales con áreas cerradas, centros deportivos y otras instalaciones que generan altas cantidades de biorresiduos. En el horizonte, alcanzar el objetivo global del 10% de compostaje doméstico y comunitario. En este capítulo las asociaciones se ven obligadas a rectificar un dato que aporta el consistorio: “No es cierto que actualmente existan 30 nodos de compostaje comunitario. En realidad solo hay uno, que se encuentra en Hortaleza”.

 

 









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