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25/10/2019 - Redacción Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Madrid quiere poner orden entre sus 4.500 terrazas y veladores

El Ayuntamiento de Madrid quiere poner orden a las 4.500 terrazas y veladores de la capital, unificando los criterios para otorgar las licencias y buscando "uniformidad" en su presencia en las calles, pues al Consistorio se le ha ido "de las manos" la permisividad de los veladores.

El delegado de Desarrollo Urbano de la capital, Mariano Fuentes, señala en declaraciones a Efe que el Consistorio quiere "potenciar" las terrazas junto a hosteleros y vecinos y admite que la "permisividad" en cuanto a los veladores, terrazas con cerramientos, se "le ha ido de las manos" pues son los elementos que a su juicio "vician el espacio público". Por el momento se trata de una intención, pues el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida, y en concreto el área delegada de Coordinación Territorial, que cuelga de la Vicealcaldía, está haciendo un "proceso de evaluación" y aún no se ha sentado con los vecinos ni con los hosteleros para tratar este aspecto.

Según señalan a Efe fuentes municipales, el objetivo del Consistorio es "unificar" porque a día de hoy son los distritos los que otorgan las licencias con "criterios distintos". Además, la edil de Ciudadanos Silvia Saavedra trabaja en la línea de facilitar las inspecciones de la Policía Municipal, asegurar el paso de peatones y bicicletas o que en "lugares emblemáticos las sillas se apilen dentro del local y no en la calle" y pone como ejemplo la Plaza Mayor, donde se unificó el mobiliario.

En el mandato anterior, el equipo de Manuela Carmena se planteó modificar la ordenanza que regula las terrazas, de 2013, e incluso prohibir las estufas de gas, pero finalmente guardó el proyecto en un "cajón", como señala a Efe el presidente de la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos (Fravm), Quique Villalobos. Las terrazas pueden suponer un problema, explica este activista, en zonas de alta concentración -Centro, Chamberí o Retiro- en la que si se juntan "tres o más" y generan "ruidos incompatibles con el descanso", pues los horarios de cierre varían según la zona. Además hacen ocasiones una ocupación excesiva del espacio público, a menudo incumpliendo la ordenanza.

Esta normativa prohíbe por ejemplo que las terrazas impidan el paso a los portales, dejen menos de 2,5 metros libres, estén pegadas o los bordillos o proyecten vídeos con televisiones, situaciones que campan a sus anchas en la capital madrileña. La Fravm denuncia que ante la "falta de medios" para una "normal vigilancia", el cumplimiento de la normativa queda "muy al albur de la buena voluntad del hostelero", y afea la "picaresca" de pequeños locales que tienen el doble y el tiple de espacio de terraza que de local, pagando el suelo público a "precios muy inferiores" a los de sus alquileres.

El presidente de la Fravm rechaza además los veladores, que pide prohibir a futuro: "La ocupación que hacen del espacio público es exagerada. Es peligroso para invidentes o para gente que va en silla de ruedas o con andador. La calle es de todo el mundo, alguien puede usar una tasa para usar la calle, pero no apropiarse", señala.

Los hosteleros en cambio rechazan limitar un elemento que consideran un "gran atractivo" tanto para madrileños como para turistas y que permite sostener 11.500 puestos de trabajo, según señala a Efe Juan José Blardony, director general de La Viña Asociación Empresarial de Hostelería de la Comunidad de Madrid.

La normativa actual es suficiente para regular las terrazas y supuso de hecho "un avance muy grande" al permitir la instalación de calefactores o que cada terraza eligiese su mobiliario, reduciéndose el ruidoso aluminio, y Blardony defiende que únicamente se debe hacer cumplir a través de la inspección. Aunque, defiende, los casos de terrazas ilegales, sin licencia, y los de sobreocupación "han bajado muchísimo".

Los hosteleros sí piden un cambio: el de los horarios, pues Madrid no ha implementado la orden autonómica que permite abrir desde las 8.00 hasta la 1.30 y en zonas como el distrito Centro, donde se limita el ruido, a partir de otoño deben cerrar a las 23.00.
"Impide dar el servicio de cenas y perjudica bastante como sector y además no se corresponde con la realidad de Madrid, una ciudad muy abierta que ofrece servicios desde la primera hora de la mañana y durante las noches".









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