Rumanía

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Muchos de los que nunca han viajado a Rumanía conocen este país especialmente por los éxitos de deportistas como el futbolista Hagi y la gimnasta Nadia Comaneci, o del compositor George Enescu. Sin olvidarnos del legendario personaje que tantos libros y filmes ha protagonizado: el Conde Drácula. Un icono inventado por el escritor irlandés Bram Stoker, que ubicó su vida en ambientes y castillos rumanos. Pero, obviamente, Rumanía es mucho más que unos nombres de personajes famosos. Es un país que desde su independencia de la URSS respira nuevos aires. Este hecho y la de-saparición de Ceausescu cambiaron el ritmo y el destino de los rumanos. Rumanía no parece diferente a otros territorios centroeuropeos. Pero, desde luego, tiene identidad propia y rebosa distintos encantos en todas sus regiones, debido a sus múltiples influencias: balcánicas, húngaras, griegas, turcas, eslavas, gitanas, y también latinas.

Bucarest y su famoso Parlamento
Su capital es una urbe moderna (con un tráfico rodado inquietante) que gira sobre sí misma, como tratando de adaptarse a sus nuevos aires. Pero sin dejar de mirar al exterior para integrarse a la corriente cultural europea. La ciudad sorprende por su planicie, sus amplias avenidas, sus jardines, y los grandes edificios que recuerdan el esplendor megalómano de Ceausescu. Uno de ellos es su célebre e impresionante Parlamento. El libro Guiness lo registra como el más grande del mundo tras el Pentágono. Tiene la escalofriante superficie de 335.000 m2 y 17 plantas. Nadie se pierde esta visita, pero sí puede perderse entre sus laberínticos y fastuosos salones y galerías, por lo que es aconsejable no alejarse del guía. Para ayudar a su costoso mantenimiento, sus salones se alquilan para organizar actos culturales y desfiles de moda. Entre otros muchos monumentos bucarestinos hay que destacar el Ateneo, uno de los símbolos de la cultura rumana, la Ópera, la Galería de las Artes, o el Arco de Triunfo. Y en el puro centro te topas con bares y terrazas repletos de gentes entre las que no te sorprendería encontrar a Almodóvar o Alaska.
 

Otras ciudades, otros parajes
Resulta imposible resumir en un artículo los múltiples y diferentes atractivos de un país tan complejo -cultural y geográficamente- como Rumanía. Porque todas sus regiones (Valaquia, Moldavia, Transilvania, Bucovina, etcétera) son elementos indispensables para crear una imagen completa del país. Ciudades como Sighisora, por ejemplo, que es la única fortaleza medieval habitada en Europa (una encantadora ciudadela). Sibiu es otra de las ciudades más bellas de Rumanía (capital europea 2007), así como Timisora, calificada como ‘la pequeña Viena’.

Por otra parte, el carácter irrepetible del Delta del Danubio, en su desembocadura del Mar Negro, crea la impresión de un paraíso que te hace perder contacto con la vida real. Pero un baño en las excelentes playas de Constanza y Mamai despierta tu consciencia para no perderte la ruta de sus iglesias y monasterios. Son sorprendentes los murales externos e internos de los monasterios de Voronet, Moldovita y Sucevita en Bucovina, una región al norte del país, con total cantidad de tesoros culturales y bellezas.
 

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Más info: Oficina Rumana de Turismo. c/Alcántara, 49, 28006 Madrid; Tel. 91 4014268; E-mail:
oficina@rumaniatour.com;
www.rumaniatour,com    

 

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