Avaricia desmedida en plena crisis

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Se acrecienta la crisis. Las medidas tomadas tarde por el Gobierno no parece que vayan a suponer una ayuda definitiva para frenar brutalmente sus consecuencias. Por ejemplo, no se prevé que la privatización ‘light’ de Aena -una de las medidas mágicas- sea una solución bestial para los problemas del país. Llama la atención que el Gobierno vaya a garantizar ahora el reconocimiento de los derechos a los usuarios de telecomunicaciones, mediante un Real Decreto que ampliará la capacidad de defensa de los usuarios ante fallos o prácticas abusivas. Efectivamente, es una medida muy necesaria, que tenía que haber sido aprobada hace mucho tiempo, aunque no parece que esto vaya a tener incidencia alguna en la crisis. Es como si el Gobierno dice ahora que para solucionar la crisis tiene pensado emitir mejores programas en la televisión.

En este panorama oscuro, que al parecer va a ir a peor en los próximos meses, destaca la insolidaridad de alguna empresa, que ha subido este año sus tarifas más de lo habitual, amparadas en el hecho de que operan en un sector que no está totalmente liberalizado. Cuando la competencia es totalmente libre, nunca lo harían, pues sus clientes se irían masivamente a la competencia. Si en un momento normal, ya sería discutible una actuación así, es aún más inmoral en tiempos de crisis, por los efectos que esta subida tendrá en la inflación.

El Consorcio de Transportes de Madrid me ha subido el abono de transportes un 7,54 por ciento en lo que va de año. ¡Muy por encima del IPC! Se aprovechan para cometer esta gran burrada de que no te puedes ir en el metro de la competencia. Mi abono para el mes de diciembre costaba 40,45 y ahora cuesta 43,50. Han subido aprovechando que era el mes de agosto y la gente estaba de vacaciones -despreciando la inteligencia de sus clientes-. La situación es claramente irregular, pues tradicionalmente el Consorcio sube los precios una vez al año y en 2008 nos los han incrementado dos veces. ¡Por ser un año de crisis!

Pero el premio a la subida más miserable, cicatera, roñosa avara y mezquina se la lleva este año, una vez más, por méritos propios Telefónica. La compañía ha decidido cobrar 0,50 euros a sus clientes en concepto de identificación de llamadas. Sus portavoces restan importancia al asunto y aclaran que “hasta el momento había una promoción que ahora se acaba”. Además, dicen que “el servicio consumía recursos técnicos”. No es de extrañar que ante tal racanería, digna de los tiempos dickensianos, en diciembre se le aparezca el Fantasma de las Navidades Futuras y su troupe a César Alierta, el presidente de Telefónica, responsable último de esta medida tan roñosa, que no se le habría ocurrido ni al Sr. Burns de Los Simpson. Si usted tiene como cliente de su bar a César Alierta, no le suba la caña. Aplíquele un nuevo cobro de 0,50 euros en concepto de iluminación del local, ya que la luz “consume recursos técnicos”. Por supuesto, dígale que puede solicitar darse de baja del servicio y consumir su cerveza en el cuarto oscuro.

 

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