El jugoso negocio de la OID

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2.000 personas salen todos los días a la calle para vender un cupón, parecido al de la organización de ciegos, ONCE, con muy poco control por parte de la autoridades del juego. Así es la dependencia para OID (Organización Impulsora del Discapacitado), realizar un  negocio, que en mi opinión, ni ayuda a los discapacitados ni contribuye a la integración y promoción de este colectivo. Se trata, en definitiva, de una organización al margen de la ONCE, montada exclusivamente para fines personales.

Encabezados por Dionisio González Otero, recaudan diariamente más de 1.400.000 euros. A pesar de ser un grupo al margen de los controles administrativos, sortean todas las trabas legales, gracias a la actividad, muy bien pagadas, de un equipo de abogados. Todos ellos forman parte de la sociedad ASERDISCA SL. Sus 54 empleados cobran unos sueldos cuya cuantía es muy superior a la que cobra cualquier vendedor o delegado provincial. Sus gerentes aplican la máxima de que, en tiempos de necesidad, sus empleados son fácilmente sustituibles en un país con más de 6 millones de parados. Los sueldos de esos 54 empleados alcanzan la media de 37.000€, entre auxiliares y personal de dirección, con unos horarios sensiblemente distintos a los de los de cualquier otro empleado de sus centros de distribución.

Para estos últimos, las jornadas laborales son interminables, pero en la sede central a partir de las tres de la tarde es difícil que además del equipo de seguridad, alguien pueda responder ante cualquier problema. Al frente de su grupo empresarial, Dionisio González tiene como persona de confianza a su financiero, Tomas Gómez Ruiz, quien, además de llevar las cuentas de las sociedades particulares de González que tiene junto a la vicepresidenta de OID, casualmente su mujer, controla estrictamente todos los movimientos económicos de la OID.

En mi opinión, es un negocio alegal y que a pesar de que habitualmente tiene problemas con la Justicia y dada la situación de ‘limbo’ legal en que viven, sus dirigentes tienen claro que, el chorro de euros que se embolsan diariamente, merece la pena. Y compensa porque el patrimonio acumulado por el director financiero de Dionisio González en los últimos años no es nada despreciable. He aquí la muestra:

-Un terreno de 2.900 metros cuadrados en una de las mejores urbanizaciones de la provincia de Toledo

-Dos chalet adosados en la localidad turística de Isla Antilla en la provincia de Huelva.

– Un piso de 178 metros cuadrados en el centro de Talavera de la Reina

– Dos terrenos en una urbanización de la localidad de Alberche del Caudillo, cercana a la sede central de la OID, donde se han construido viviendas unifamiliares los máximos responsables de esta organización en torno al domicilio de Dionisio González.

-Un chalet en una urbanización de la localidad de Fuenlabrada, cercana a Madrid.

-Una vivienda de 473 metros cuadrados construidos en una parcela de 2.018 metros cuadrados, en una urbanización cercana a la sede de la OID en Talavera de la Reina.

Lo más grave de toda esta historia es que la OID está convirtiendo en ricos a sus promotores dando la imagen de procurar trabajo a las personas discapacitadas y en la utilización del drama del paro en España para conseguir captar trabajadores a bajo costo y fácilmente manipulables. Para mayor desvergüenza, tendo datos que demuestran que muchos de sus trabajadores no tienen discapacidad.

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