Coherencia, por favor

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Se ha presentado la película: Antonio Gamoneda, escritura y alquimia. Gran poeta, gran persona y la recuperación de una memoria necesaria sin la crispación de la que escriben con mayúscula y califican como histórica. Cuánto deberían de aprender los políticos empezando por su amigo Zetapé y dejarse de vacías políticas de imagen. “No tenemos derecho a estar cansados. Y mucho menos a parecerlo”, dice Pepe Blanco hablando al respecto de unas elecciones europeas que preocupan hasta el punto de recuperar para la primera línea de campaña a Felipe González. Más que ser o estar, lo importante es parecer, y más vergonzoso aún que en la realidad sea todavía peor: lo único verdaderamente útil para los politicastros es como maquillar su reflejo en los espejos que miran los ciudadanos para votarlos, camuflando bajo trajes a medida toda la podredumbre ética que podamos imaginar.

En el Pepé también preocupan unas europeas que si ganan será victoria de Rajoy, y si se pierden se intentará el descabello de Mayor Oreja en vez del descabezado de Mariano. A Ibarretxe, sin embargo, lo que le quita los sueños es el caserío oficial y a estas alturas debe de estar grapándose los pantalones al sillón de lehendakari mientras define como ‘golpe institucional’ el pacto de los dos grandes partidos nacionales sin acordarse de aquellas elecciones en las que según su teoría debería de haber sido Txiqui Benegas y no ellos, los elegidos. Qué falta de coherencia, como la de Chacón, futura papable, que después de definirse como nacionalista, pacifista y vestirse con la camiseta de “todos somos Rubia-nes”, nos vende un patriotismo impostado desde el Ministerio de Defensa cosiéndose parches con la bandera española como las punkies se los cosen con la de la Gran Bretaña. ¿Le llevará el edecán la vieja camiseta junto al abrigo y el bolso?

Y seguimos con el aparento ser aunque no sea. ¿Por qué Moltó, ex presidente de Caja Castilla La Mancha, nos vende treinta millones de beneficio en el 2008 cuando detrás hay pérdidas de varios cientos? ¿Milagro inverso de los panes y los peces o conversión de la ya impresentable ingeniería contable a la pura magia del debe y el haber? Más fácil que todo eso: pasamos, entre otras cosas, de provisionar y de actualizar unos valores en descenso. Algo así a cuando el gobierno cambia las pautas estadísticas para contabilizar el paro y con ese tecnicismo se corrige al gusto la desviación. De nuevo surge la falta de coherencia con la fuerza de un geiser cuando vemos a Moltó, en imágenes de 1992 y como diputado socialista, increpar a Mariano Rubio con aquello de “no vamos a permitir casos como éste”. Sin duda, Larra se volvería a meter un tiro con toda esta ralea de mangantes con manicura.

Y es que es tan indecente la importancia de la imagen, que de una reunión del G-20 donde se juegan al póquer de egos nuestra crisis -porque nosotros la sufrimos y la crisis es de quien la sufre y no de quien la provoca-; pues nos lo tomamos a coña con todo el mundo hablando de que si el napoleoncito le toca el culo a Bruni y el hombro a Merkel, que si Michelle se da palmadas con Isabel II, o si Zetapé le guiña el ojo a Obama. Al final, la más lista ha sido Sonsoles por no ir.
 

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