La cifra negra de la violencia sexual

0
cifranegra.jpg

Así lo afirmaron los responsables policiales y políticos durante la Junta de Seguridad de la Ciudad de hace unos días, donde esgrimieron que este aumento se debe a una mayor concienciación sobre esta lacra derivada del caso de ‘La Manada’, el auge del movimiento feminismo y las cada vez más importantes campañas de ‘No es No’.

Es decir, que ahora no se cometen más ataques de índole sexual, sino que se denuncian más. Se está perdiendo el miedo a ponerlos en conocimiento de la Policía, como también está ocurriendo con los casos de violencia de género. Este tipo de agresiones siempre ha tenido una gran ‘cifra negra’, que es como se denomina al porcentaje de delitos que no se denuncian y, por tanto, no aparecen en las estadísticas. Que afloren es trabajo de las autoridades y también de los ciudadanos, que debemos estar vigilantes para que estos abusos no se queden “de puertas para adentro” y “en la intimidad de las parejas”, expresiones que hemos oído muchas veces y no son más que excusas que utilizan los depredadores sexuales para que sus conductas violentas queden impunes. 

Unos delincuentes que además en rarísimas ocasiones reconocen los hechos. Se podría pensar que no lo hacen porque el reconocimiento del hecho lleva aparejada una condena. Pero no, lo niegan porque minimizan lo ocurrido o interiorizan un falso consentimiento de la víctima, un “en el fondo ella quería” o “me estaba provocando”. En algunos casos solo llegan a admitir ser autores de los abusos tras sesiones de psicoterapia.

Entonces, si tras la violencia sexual hay mucha ‘cifra negra’ y pocos agresores son conscientes de que lo son, ¿cuál es la realidad cuantitativa de esta lacra? Se desconoce, pero está muy lejos de la estadística oficial. Para hacernos una idea, según los últimos datos de Eurostat, en Suecia la tasa de denuncias es de 57 por cada 100.000 habitantes, en Islandia de 54, en Bélgica de 25 y Francia de 19, mientras que España registró solamente 2,65 denuncias, solo por encima de Chipre (2,36), Eslovenia (2,04), Bulgaria (1,65), Eslovaquia (1,60), Grecia (1,12) y Montenegro (0,80). 

Lo que ocurre es que los estados del norte y centro de Europa llevan tiempo sensibilizando a sus ciudadanos para que sean conscientes de la gravedad de este tipo de delitos, y por eso las víctimas se sienten más protegidas y denuncian más. Solo una mayor concienciación y una encuesta victimológica seria realizada por criminólogos sobre el tema podría aproximarnos a la realidad de una problemática que en España sigue a oscuras, y así poner los medios suficientes para atajarla.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here