Dejad que los niños se acerquen a Potter

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, presentó recientemente el llamado Plan de Fomento de la Lectura 2006-2007. Esta iniciativa contempla una importante inversión económica, que permitirá entre otras cosas la creación de doce bibliotecas en el municipio madrileño, y muchas más en el resto del territorio de la comunidad. Hacer el chiste fácil de que así divulgará entre los madrileños las obras de autoras como Sara Mago, es indigno de una columna de cierto nivel, pero esta columna no tiene nivel de ningún tipo. En cualquier caso, y puesto que el gremio de columnistas se distingue especialmente por criticar los errores de los políticos del bando que peor nos cae, es justo en este caso reconocer la importancia de este proyecto de nuestra señora presidenta. También aporta un generoso grano de arena la Federación de Gremios de Editores de España, que hizo entrega en septiembre de los Premios al Fomento de la Lectura a los medios de comunicación y bibliotecas durante el transcurso de Liber, la feria de los profesionales de la lectura.

¿Leer por qué? ¿Para perder el tiempo con columnas como ésta? "No hay libro tan malo que no contenga algo bueno", dijo Cervantes, que sin duda no había leído El código Da Vinci ni por otra parte tampoco esta columna. En una columna más ingeniosa, el escritor Javier Cercas comentaba que una vez le preguntaron cómo se podía convencer a los jóvenes de que leyeran. Su respuesta fue que era imposible. "¿Cómo convencerles de que coman jamón serrano o de que hagan el amor?", dijo el autor de Soldados de Salamina. Por cierto, que Soldados de Salamina, con sus reflexiones sobre la reconciliación nacional, es ya de por sí una razón para fomentar la lectura de libros.

Que por mayo, era por mayo, cuando uno tuvo que asistir a una primera comunión, uno de esos compromisos familiares inevitables como los entierros. Al menos en el caso del entierro uno tiene la sensación de que el familiar al que se entierra ya no dará más la lata. Durante la ceremonia religiosa, un niño salió  a hacer la lectura. Una gota de sudor en su frente daba a entender el enorme esfuerzo que estaba realizando: "Lec-tu-ra del san… to e-van-ge-lio se-gún san Ma-te-o. on-ce. dieci-seis, guión, dieci-nueve. En a-quel… tiem… po". Como se suele decir, el niño no leía, sino que juntaba palabras con bastante dificultad. Un rato después, durante el banquete, el niño fue obsequiado por mi madre con un libro de Julio Verne, antaño imprescindible autor para jóvenes, pero que como no está de moda, por lo visto fue bastante complicado de encontrar.  La cara de estupefacción del niño no dejaba lugar a dudas. Por fin, se decidió a preguntar: "¿Por dónde se mete esto en la Playstation?". Tienen unas ideas las madres. Si al menos hubiera sido un libro de Harry Potter. El niño mago creado por J. K. Rowling parece ser el único capaz de realizar el  sortilegio más grande que se ha visto en mucho tiempo: apartar a los niños de la Playstation por unas horas.
 

j-lsanchez@estrenos21.com
juanluissanchez.blogspot.com
 

 

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