Democracia frente Totalitarismo

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Democracia, por Raad Salam//

En muchas ocasiones alumnos, amigos, profesores y periodistas me preguntan: ¡Ya que sobreviviste a una dictadura tan cruel en tu país natal Irak, y luego conociste varios países occidentales democráticos entre ellos España! ¿Qué diferencia hay entre la dictadura y la democracia? Mi respuesta es clara, directa y en voz alta. Primero quiero dejar muy claro que yo odio cualquier dictadura, opto por la democracia, porque la peor democracia es mejor que cualquier dictadura.

 Totalitarismo como tal, no es una ideología política, sino un régimen en el cual todos los poderes están en manos de un partido único y su líder soberano, y donde todos los órdenes de la vida se encuentran sometidos al Estado. De ahí que su característica fundamental sea el poder absoluto de su líder.

Democracia, es una forma de gobernar que se basa en la voluntad popular. Un régimen democrático, por lo tanto, es aquel que facilita la participación de la población en la toma de decisiones de interés público. La igualdad y la libertad son sus pilares fundamentales. Este sistema de gobierno determina que todas las personas tienen los mismos derechos y los mismos deberes.

La libertad

Por otro lado, la libertad es la capacidad del ser humano de actuar o no, siguiendo su razón y su voluntad. La libertad forma parte de la naturaleza humana, se considera un derecho del ser humano y también un valor. Sin embargo, no existe una libertad absoluta, ya que el ser humano se ve sujeto a las normas y las leyes de convivencia del régimen donde vive, totalitario o democrático.

El derecho a la libertad en general está normalizado por la ONU desde el año 1948. En los artículos 2 y 18 de su constitución y dice: “la libertad es un derecho fundamental para el ser humano, sin ser víctima de persecución, discriminación o intento de cambiarle su idea a la fuerza”. Todos los países y estados miembros de la ONU, entre ellos los países árabes musulmanes, tienen la obligación de firmar este decreto y aplicarlo.

 

Irak con Saddam Husein

En Irak, en la época del dictador Saddam Husein, todo el pueblo iraquí, vivía callado y sumiso bajo su voluntad; nadie podía protestar, ni participar en ninguna toma de decisión.  Saddam tomaba todas las decisiones por el pueblo y hacia todo lo que le daba la gana. En el Occidente, en los países democráticos, entre ellos España, los ciudadanos tienen la libertad de manifestarse y protestar contra los dirigentes de sus países. Sin embargo, cuando los partidos políticos tienen la mayoría absoluta en el parlamento, toman las decisiones por todos los ciudadanos, y también hacen lo que les da la gana.

En realidad, no todas las dictaduras son iguales, tampoco todas las democracias son iguales. Yo viví el régimen de Saddam Husein que era una dictadura política laica estricta, pero lo que hay ahora es una dictadura político-religiosa, es decir, mucho peor. El Irak de Saddam Husein era un país estable y seguro, había cierta libertad religiosa para la minoría cristiana y el Irak de hoy es el país más peligroso y radical del mundo, se gobierna según la ley islámica, los cristianos viven un genocidio real. En Irán, el Shah de Irán era un dictador en un régimen laico, el AyatAllah Al-Jomeini convirtió Irán en una República dictatorial Islámica, adaptó la constitución iraní a la ley islámica, es decir, mucho peor. Convirtiéndose así en dos dictaduras más severas que las laicas anteriores.

 

Protestas de la primavera árabe

Más tarde, el Occidente se equivocó con las últimas revueltas y protestas en el mundo árabe musulmán; las mal calificadas por distintos medios de comunicación y políticos como “revueltas democráticas árabes” o “primavera árabe”. Estas revueltas y protestas comenzaron en Túnez en diciembre del año 2010, cuando los tunecinos tomaron las calles de la capital, Túnez, gritando “El pueblo quiere libertad”. Con el inicio del año 2011, las protestas se extendieron a otros países árabes, como Egipto, Libia, Yemen, Siria, Irak.

Antes, estos países eran estados seguros, estables; dominados por dictadores políticos laicos, que tenían a los grupos radicales islámicos y a sus líderes, sujetos y controlados. Hoy día, estos países viven en el caos, sufren una guerra civil, tribal, político-religiosa, son países regidos por un creciente fanatismo religioso. Por lo tanto, hay países en el mundo que no pueden vivir bajo una democracia, sobre todo, en los países árabes musulmanes, porque Islam y democracia son incompatibles.

 

Las dictaduras en Europa

En Europa, en las primeras décadas del siglo XX, muchos países vivieron diferentes dictaduras. Es verdad que todas las dictaduras son malas, pero no es menos cierto que, no todas son iguales, algunas son más rígidas que otras. Por ejemplo, no podemos comparar la dictadura de Franco en España o la de Tito en la antigua Yugoslava con otras dictaduras tan duras como la de Mussolini en Italia, la de Ceausescu en la antigua Rumania,  o con la sangrienta dictadura de Stalin en la antigua Unión Soviética o la de Hitler en Alemania. Después de dos guerras mundiales, muchas revueltas y protestas con grandes sacrificios, sufrimientos, hambre, muerte, sudor, lágrimas, etc. el pueblo logró cambiar esos regímenes totalitarios por gobiernos democráticos.

En casi todos los países europeos supieron resaltar y respetar aquella etapa de la historia, dieron a conocer la verdad, de lo que pasó realmente a las nuevas generaciones. No se avergüenzan de su historia, ni de sus antiguos gobernantes o sí, pero lo cuentan. Gracias a la educación, la cultura y el respeto a la historia común que disfruta cada país, saltaron de la dictadura a la democracia con cautela, distinguiendo entre la libertad y el libertinaje.

 

La historia de España

En España, se pasó de la dictadura a la democracia y de la democracia, directamente al libertinaje político de hoy día. El régimen de Franco cayó hace ya cincuenta años y todavía el pueblo y las nuevas generaciones no conocen la verdad sobre la guerra civil española; debido a que no hay una historia común. Hay varias versiones sobre la guerra civil española, cada historiador escribe la historia según el lado político que profesa.

Es decir, si es un historiador con ideología derecha liberal, califica a la izquierda republicana como los malos de la historia. Al contrario, si el historiador es de pensamiento de izquierda  progresista cuenta la historia tachando a los liberales de asesinos, fachas y radicales. La educación, la cultura y el método de enseñanza juegan un papel muy significativo en la divulgación de la historia.

Además, en España cada Comunidad Autónoma enseña la historia a su medida. Esto da lugar a generaciones que no conocen otra lectura de la historia que aquella recogida en los libros de texto que estudiaron, una historia llena de episodios sesgados y otros incluso obviados. El resultado es: confusión, mala información, enfrentamiento y finalmente odio. España y los españoles en general, han sufrido muchísimo, durante muchos años con ETA en el país vasco. Lamentablemente, la historia se repite, con el tema de la independencia en Catalunya.

 

¿Dónde está el triunfo?

En una guerra no hay vencidos ni vencedores, todos son perdedores, sobre todo en una guerra civil, donde familias y vecinos se enfrentan entre ellos, a veces por enemistades personales o familiares. He vivido intensamente durante ocho años la guerra de Irán-Irak (1980-1988). Terminó la guerra proclamándose Irak como triunfador, pero con un millón de muertos de ambos países; 700.000 de Irán y 300.000 de Irak, otros tantos de prisioneros, heridos y discapacitados.

Además, de la destrucción masiva de ciudades enteras, monumentos históricos, pérdidas económicas, morales y psíquicas, aún hoy en día ambos países viven pagando el caro precio y la consecuencia de esta guerra. ¿Dónde está el triunfo? Como ex soldado, superviviente y conocedor de lo que es una guerra, que no deseo ni a mi peor enemigo, creo que es eso lo que deben enseñar y contar los historiadores.

En España, nuestra democracia, también tiene fallos relevantes, durante el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero, en el año 2007, el parlamento aprobó una ley, conocida como Ley de Memoria Histórica, (Ley 52/2007, de 26 de diciembre) por la que se reconocen y amplían derechos en favor de quienes sufrieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura. Esta ley así tal cuál literalmente suena bien. Ahora bien, ¿qué tiene que ver su contenido o significado con lo que piden algunos partidos políticos progresistas, de impedir o destruir monumentos, monasterios, estatuas, símbolos religiosos cristianos, una Cruz en una plaza de un pueblo, cambiar nombres de calles o pueblos, etc.? No termino de entenderlo.

 

Los podemitas

Recuerdo como en el año 2015, casi todo el mundo se quedó paralizado observando cómo los descerebrados miembros de ISIS o Da’ash, destruían los monumentos religiosos judíos cristianos e históricos en Siria e Irak, con la excusa de que no eran compatibles con la fe islámica. Lo mismo actuaron y actúan los “podemitas”, destruyendo los monumentos históricos y religiosos cristianos porque no coinciden con sus doctrinas y sus políticas.

Actualmente, en España, cuando alguien declara que es patriota, ama,  y defiende su país, la monarquía, la bandera, el himno y la unión de España, los “podemitas”, le califican de facha, derechista y franquista, desacreditando e intentando reprimir el ejercicio del derecho de libertad de expresión que le ampara. Sin embargo, cuando una persona quema la bandera española, las fotos de la realeza, hace burlas de mal gusto, canciones e insultos a la casa real, al honor y la unión de la patria, los “podemitas” califican estos actos como de ejercicio de libertad de expresión no chocando, en ningún momento, con el respeto a los diferentes.

Cuando alguien, expresa su rechazo a las leyes que regulan las cuestiones de género, el aborto y el matrimonio homosexual ¡ojo no contra los homosexuales!, una parte de la sociedad le tacha de homófobo, arcaico y cristiano fanático. Sin embrago, un homosexual o lesbiana tiene el derecho de manifestar con “orgullo” su condición sexual desnudándose públicamente; y también se tiene libertad para defender el derecho al aborto sin ser juzgado ni descalificado. Parece que se tiene un doble rasero.

 

Otros fallos

Si muestro que soy cristiano católico practicante y comprometido, cierta parte de la sociedad me tacha de conservador, anticuado, facha y derechista. Sin embargo, cuando la organización Femen apoyada por los “podemitas-progresistas”, entran en las iglesias con las tetas al aire, profanando los lugares sagrados, atacando, insultando y faltando el respeto al Señor Jesucristo, a la Cruz, a la iglesia, a las monjas, a los Obispos, a los sacerdotes y a los creyentes cristianos, según los mismos, estos actos forman parte de su libertad de expresión. ¿Dónde está mi libertad religiosa cristiana? ¿Dónde está el respeto a mis creencias religiosas cristianas, por aquellos que no comparten mi fe y al mismo tiempo piden el respeto a sus ideas?

Otro fallo en nuestra democracia, el 6 de octubre de 2014 se informó del primer contagio humano del virus del ébola, una auxiliar de enfermería del Hospital Carlos III de Madrid, además hubo dos pobres solidarios misioneros muertos, en paz descansen, pero ambos se habían contagiado en Guinea de África Occidental y fueron repatriados ya enfermos para ser tratados en España, su patria.

El caso, superando el espectro sanitario, se vio fuertemente politizado por PSOE y Podemos, partidos de la oposición en aquel momento, que criticaron con dureza la gestión del PP. Toda la cúpula social-marxista, a la cabeza Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, se lanzaron protestando y culpando tanto a la ministra de sanidad en aquel tiempo, Ana Mato, llamándola “irresponsable”, como al entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, exigiendo “responsabilidades políticas”, pidiendo la dimisión del gobierno. Todo esto, insisto, por una crisis sobre una epidemia que sólo tuvo un contagio en España.

 

Los social-comunistas

Y ahora ¿Qué? Hoy en día, los social-comunistas a la cabeza Pedro y Pablo, los que gobiernan en España, se enfrentan a una epidemia, con más de 20.000 muertos y 200.000 infectados, con el coronavirus. Los mismos, Pedro y Pablo, piden calma y dicen que no es el momento de politizar la pandemia. ¿Qué tienen que decir ahora los que sobreactuaron entonces con sólo un contagio? Si entonces culpaban al Gobierno, a la ministra de Sanidad, pidiendo la dimisión del Gobierno. Ahora ¿Quién tiene la culpa? Sois el gobierno y alguien tiene que dar la cara. Por los 20.000 mártires y 200.000 contagiados, tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias deben pedir disculpas por lo menos, o dimitir, si tienen un poco de vergüenza. Creo que cuando Dios hizo el reparto de vergüenza, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias no estaban en la fila.

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