Demócratas y…, demócratas

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La Transición vuelve a estar de moda: colección en el periódico El Mundo, destape y Suárez en Cuéntame, que si ahora debemos hacer cambios constitucionales o una segunda transición, y qué coño hacemos con el terrorismo, ¿ampliamos ya el aborto?… Vamos, que en el fondo parece que nunca la hemos abandonado: son las cosas de no saber, tras el buen comienzo de ésta, hacia donde tirar; y en fin, que si España o Espuñeta.

Treinta años de Constitución y algunos ya la ven de carnes ajadas. ¡A quirófano! y que le hagan unos retoques, que así no puede salir a la calle, dicen, mientras otros quieren aprovechar la coyuntura para su prejubilación o meter bisturí por lo sano. Por el contrario los hay que ven su modificación como una casi violación del Estado de Derecho, poniendo como ejemplo la virgen Constitución de Estados Unidos, claro que obvian el hecho de las enmiendas, esas que tanto oímos en las películas de juicios con la resaca del sábado.

Esta claro que el paso a la Democracia salió lo mejor que podía salir y que ésta se ha asentado con buena raíz. Una de las claves fue la no exclusión: ni de comunistas, ni de nacionalistas, ni de franquistas light, de esos con puerta trasera a la practicidad e ideología maleable basada en el sí señor del que manda o va a mandar. La otra fue la elección de una Monarquía parlamentaria que ha funcionado a la perfección. Todos hicieron concesiones para que el esqueje prendiera, pero hoy, con un tallo democrático rotundo, el sistema de estado está obsoleto, como la ley sálica que propugna.

Es hora, también, de podar un poco el árbol para que pueda seguir creciendo sin lastres y poner a cada uno en su sitio pues qué cara de imbéciles se nos queda cuando escuchamos o leemos a ciertos borrachos de democracia, y sin embargo abstemios furibundos de la misma antes del setenta y cinco. Lo mínimo hubiera sido callarse: bien en la dictadura, bien en la democracia, bien en las dos; y no pretender ser punta de lanza en todos los sitios. 

Sorprendente resulta escuchar a Fraga, después de vender motos voladoras desde el Ministerio de Información del Régimen y siendo Consejero Nacional del Movimiento, decir: “Yo soy de centro reformista, como Obama”. Un negro con camisa azul, que tituló su artículo Gabriel Albiac, alucinado con la frase, y en el que nos recuerda las exaltaciones patrióticas de las ejecuciones políticas del 63 hechas desde su ministerio.

Más sorprendente es el caso, que recojo de las memorias del editor Rafael Borrás, de Antonio Figueruelo: a finales de los 50 defendiendo en Verdad -publicación del órgano de la Guardia de Franco en Barcelona- de “vituperios contra la memoria de ciertos hombres y ciertas ideas”; a saber: Hitler y el fascismo, todo a raíz de un artículo en La Jirafa sobre el estreno de El diario de Ana Frank. El mismo pájaro en los 70 pertenecía a los comunistas catalanes (PSUC) y en el 82, con el PSOE, es nombrado director general de Protección Civil, cosa que le debió de dar cierto subidote dadas las declaraciones a El Noticiero Universal de: “Nosotros, los demócratas de toda la vida”.

CODA: No sé porqué me ha venido a la cabeza aquella frase de Valle-Inclán en Santiago de Compostela: “Y usted, a morirse, que es su responsabilidad”.

http://barboletta.blogspot.es

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