Hemos de unir fuerzas contra el único enemigo

0
Hemos de unir fuerzas contra el único enemigo

Me voy a dejar la piel para extender este concepto. Pongamos un sencillo ejemplo: Vamos a Mercadona y el carnicero nos ofrece una carne con buena pinta. Él nos anima a llevarnos 1 kilo en lugar del medio que teníamos previsto.

Luego, en la zona de droguería, una señora muy amable nos muestra una crema para manos que, asegura, es magnífica, y decidimos comprar un bote.

En la frutería ya no hay seres vivos que atiendan, no me vale para este ejemplo. Saltamos a la pescadería y un hombre encantador y agradable nos propone un atún en oferta que no podemos dejar pasar, y hacemos caso a sus consejos.

Llegamos a casa y, a la semana, comprobamos que la carne estaba más dura que un ladrillo, la crema no vale ni para los zapatos y el atún había que partirlo con una radial. ¿Culpamos a los empleados del súper?

Elevo la apuesta y la retuerzo. Escuchamos en la radio, en nuestro programa preferido, que nuestro periodista más idolatrado anuncia un producto para eliminar el cloro del agua. Lo explica tan bien y, encima es nuestro admirado periodista quien lo explica que, ¿cómo no comprarlo? Llega a los 10 días a casa y el aparatejo queda muy mono en la tubería, pero el agua sale igual. ¿Es culpa de quien lo anuncia?

Señoras y señores, hemos de distinguir entre el comercial que vende el producto y el responsable de tomar la decisión de comprar o no. Todos metemos la gamba y compramos mal muchas veces. Lo que es de borregos, es reincidir.

Insisto en mi mensaje, no hemos de confundir al enemigo. Ni el psicópata, ni el comunista, ni los “indepes majaras”, ni los proetarras… esos no son nuestros enemigos.

¿Creen que los políticos no saben que lo que nos venden es malo? ¿Alguien duda de que Iglesias no sabe lo malo que es el comunismo?

Los independentistas fingen que luchan por una causa; la misma es inalcanzable, pero en el camino se enriquecen y nosotros pagamos la fiesta.

Estos comerciales de la maldad, de que son mala gente y el producto que comercializan es basura, nos hacen desviar la atención.

No vuelquen su odio o rabia hacia, como diría el maestro Don Roberto Centeno, la hez de la hez de esta sociedad.

El enemigo es la ignorancia, que los españoles no conozcan su historia, el no tener unos mínimos conocimientos sobre economía doméstica, el no tener ni idea de lo que pasó en Berlín con un muro que torturó a mucha gente y comerse con patatas lo que les cuenten en la tele. Para aborregarnos más, crean la Ley Celaá. ¡Esta panda no da puntada sin hilo!

¡Vamos a reaccionar! Hemos de unirnos. Se van a reír, pero necesitamos a los “progres”, a los “indepes” y a los que crean que el dinero crece en los árboles. Si logramos que cojan cultura, van a ver la luz.

Ya vamos tarde, este Gobierno ha avanzado en un año lo que a Chávez le costó siete. Si acaban esta legislatura, no quedará nada que hacer.

Ánimo, compatriotas, vamos a unirnos mediante la cultura. Si ser portador de la misma es ser “facha” y lo contrarío son Rufián y Lastra, ojalá acabemos viviendo en un país lleno de fascistas.

César Blanco González

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here