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27/02/2009 - Víctor Vázquez Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Las capillas cool de Londres

Los pubs de Londres cumplen una función tribal a la manera de las parroquias en Galicia (casas adscritas a una iglesia), o las cofradías andaluzas, o el forofismo con los equipos de fútbol. Se tiene un local de cabecera y tercamente se acude a él como si fuera la vida en ello, como si se le rezara a las pintas de London Pride en una capilla pagana regentada por un confesor de borrachos.

Hasta hace relativamente poco, por los del Soho, cerca de los carteles luminosos de Picadilly Circus y entre los pequeños teatros saturados de musicales, uno podía encontrarse a gurús del periodismo británico como Alexander Chancellor, capaz de explicarle el Anglicanismo a Enric González -corresponsal en los noventa para El País- como “una institución pensada para gentes con temperamento religioso, pero si fe. Puro sentido común. Ideal para Inglaterra”. O al tremebundo Jeffrey Barnard (columna Low Life en The Spectator) que alternaba el Groucho´s (45 Dean Street) con el Coach and Horses (29 Greek Street) al que también iba Francis Bacon; además de al Colony Room (41 Dean Street). Alto voltaje tenía que ser tener a los dos salvajes en el mismo garito; claro que algún tabernero se jacta de haber insultado, al menos una vez, a todas las estrellas literarias o del espectáculo de varias épocas. ¡Menuda panda!

Cogemos la línea norte del Tube y nos vamos para Camden Town. Casi enfrente de las caballerizas reconvertidas en un zoco con nieblas, o un Marrakech británico con comerciantes agresivos ofreciendo pollo al curry que se come paseando entre tiendas de ropa de segunda mano y corsés góticos; pues enfrente, al otro lado de la carretera, está The Hawley Arms (2 Castlehaven Road) en el que hace unos meses prendieron los infiernos y se lo comió el fuego para rehabilitarse con fuerza y el apoyo de Kate Moss que por allí anduvo en la reapertura un día entero a copas, o Amy Winehouse que afila codo para conquistar barra alternando tequilas con cervezas. Al lado está The Monarch (40-42 Chalk Farm) y cerca The Dublin Castle (94 Parkway Primrose Hill) con conciertos continuos del inacabable semillero de pop-rock que por esos garitos se espolea antes de llegar a estrella internacional y trasladarse a Chelsea.

Pero vamos a pasar de mis pubs fetiche a los que están, ahora mismo que escribo, de moda y en plena efervescencia: Hot pubs for cool kids…Empezamos por el Boogaloo (312 Archway Road) con una selección musical de primera, para continuar por The Double Club (7 Torents Street): una ecléctica mezcla de modernidad y arte congoleño donde se puede hasta tomar cerveza de ese país -como si estuviera buena...- y encontrarte a Lily Allen, la nueva niña terrible del pop británico: un angelito rebotado de colegio en colegio que llegó a vender pastillas en San Antonio de Portmany con quince años; aunque reconoce que se le daba mal.

Está The Griffin (93 Leonard Street) donde alternan, en el interior con una cerveza y en el exterior con un cigarro: la cantante Adele, la hija rebelde de Bob Geldof o el productor de moda, Mark Ronson, que suele celebrar sus cumpleaños en The Punch Bowl (41 Farm Street), que es a su vez el preferido de Sting y del ex de Madonna, Guy Ritchie. Si se animan a cruzar el río, pasen por el Mason Arms (169 Battersea Park Road) en el que resulta más fácil conseguir una pinta que en los otros, no siendo miembro de cualquier grupo indie, claro está.
Anímense, vayan a Londres ahora que la libra ayuda.

 

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