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01/09/2014 - Juan Julián Elola Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Mayorías absolutas

Que las mayorías absolutas no resultan, por lo general, beneficiosas y que facilitan la aparición de corruptelas y artimañas políticas es bastante aceptado. Creo acreditado el hecho de que si quien gobierna tiene que acudir a acuerdos con otros partidos, se facilitará el control, se dificultará la corrupción, y obstaculiza la concentración de poder. De la misma forma lo peor que puede suceder es que un solo partido acumule tanto el poder en un determinado sitio como los mecanismos de control que las normas democráticas estipulan, pero que son a su vez controlados por las mayorías.

Pues parece que el Partido Popular, contra esta sensación generalizada, intenta, en un esfuerzo desesperado por mantener sus alcaldes, facilitar esas mayorías absolutas. Concretamente, facilitar SUS mayorías absolutas. Y, de rebote, las de Bildu en Euskadi. Aunque, puesto que el más beneficiado sería el Partido Popular, a ninguno de los que siempre se están rasgando las vestiduras les importa que un proyecto que está fraguándose consolide a los “proetarras”. Solo es trascendente si lo hacen otros.

El ejemplo más claro es la ciudad de Madrid. Y seguro que en Madrid pensaban los dirigentes del Partido Popular cuando tuvieron esta ocurrencia. Es difícil que Ana Botella repita la mayoría absoluta. Y también que pueda alcanzar pactos con ninguna otra formación, entre otras cosas por la forma en la que llegó al poder, por cómo lo ha ejercido y por sus actuaciones durante estos últimos años ¿Solución? Se lo ponemos más fácil.  Disminuyendo en medio millón de votos los necesarios para tener mayoría absoluta, evitamos que la mujer del expresidente tenga que rebajarse a negociar con el resto de mortales. O incluso verse sentada en la oposición de lo que consideran su cortijo, tras 30 años gobernándolo. Y de paso, aunque no se diga, evitan que nadie pueda echar un ojo a las cuentas del Ayuntamiento más allá de los datos que ellos mismos proporcionan. Las mayorías absolutas no facilitan el control, todo lo contrario.

Tampoco importa el tan manoseado consenso, puesto que afirman que la llevarán a cabo con o sin apoyos de ningún otro partido. La propia Cospedal afirmó que cambiar la ley electoral con el solo apoyo del gobierno “es propio de sistemas bolivarianos, no de un régimen democrático”. Luego lo hizo en La Mancha. No es regeneración, sino intención de perpetuarse. La política se puede mejorar con mayores medidas de transparencia y control, no garantizándose sus propias mayorías absolutas.

Y ¿por qué puede hacer eso el gobierno actual del Partido Popular? Pues precisamente porque cuenta con una mayoría absoluta insultante en el Congreso de los Diputados y que utiliza de forma contundente. Lo dicho: en general, las mayorías absolutas no son buenas.

http://elola.blogia.com
@JJElola









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