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07/12/2018 - Roberto Centeno Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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La ministra Delgado sería procesada en un Estado de Derecho
La ministra de Justicia del sanchismo, Dolores Delgado, como bien saben todas las personas informadas, es una señora impulsiva, fanfarrona, lenguaraz y profundamente vengativa, tanto que en sus tiempos de fiscal, junto con su amigo del alma, el infumable Baltasar Garzón -que ha tenido que ser expulsado de la carrera judicial-, no dudaba en exigir el cambio de mandos policiales o jueces cuando no eran de su cuerda.

Nada mas ocupar el ministerio, su primera medida fue destituir a la magistrada, Gemma Gallego, destinada en Londres como juez de enlace entre España y el Reino Unido, porque se enfrentó a Garzón cuando era titular del Juzgado 25, y votó su suspensión como juez.

Todos los allegados de la señora Delgado afirman que es una “izquierdista radical” como su querido Garzón, y mucho mas cercana a las posiciones ideológicas de Podemos que a las del PSOE. De hecho, y según ella misma ha explicado, el totalitario comunista bolivariano  Pablo Iglesias la propuso ir en un lugar de honor en sus listas electorales. Un Pablo Iglesias tan vengativo como ella, que no la perdona su negativa y ha pedido reiteradamente su dimisión al conocerse las famosas cintas del excomisario Villarejo el pasado septiembre, por las que fue reprobada tanto en el Congreso como en el Senado; recordar también su desastrosa gestión contra la demanda del juez Llarena en Bélgica, un país con el que España debería haber roto hace tiempo relaciones diplomáticas.

 

En las cintas citadas, la entonces fiscal de la Audiencia Nacional, aparte de calificar de “maricón” a su compañero el juez Marlaska y de “nenaza” a otro compañero, el juez Enrique López, lo verdaderamente grave fue el hecho de que cuando el excomisario Villarejo explica delante de un grupo de mandos policiales y jueces, entre los que encontraba ella con su inseparable Garzón, cómo había creado una red de prostitución con el objetivo de grabar y chantajear a políticos y grandes empresarios -un gravísimo acto delictivo que acarrea  larga penas de cárcel en todo el mundo civilizado-, la Sra Delgado no solo no lo denunció de inmediato, como era su obligación como fiscal, sino que le pareció tan genial afirmar entusiasmada: “éxito garantizado”.

Pues bien, el que una fiscal de la Audiencia Nacional, como era ella en ese momento, no solo demostrase estar al tanto de un tremendo delito penal de creación de una red de chantaje y extorsión a políticos y grandes empresarios, sino que ademsticiaido, sino que un indigno y miserable jefe de Gobierno no elegido la haya nombrado nada mas y nada menos que ministra de Juás lo aplauda, es algo tan inaudito, tan insólito -no ya en un Estado de derecho sino en las sociedades civilizadas- que en cualquier otro lugar que no fuera la España oligárquica se habría decretado, no ya la expulsión inmediata de esta presunta delincuente, sino también su procesamiento y su encarcelamiento. Que esto no solo no haya sucedido, sino que un botarate guerracivilista jefe de Gobierno no elegido en las urnas la haya nombrado nada más y nada menos que ministra de Justicia, sitúa a nuestra otrora gran nación fuera del conjunto de naciones bajo el imperio de la Ley.

Que hoy se haya celebrado a bombo y platillo una Constitución infumable aplaudida por una clase política miserable y corrupta, ávida desde el principio de relevancia social, poder y riqueza, a la que España y los españoles han importado e importan cero. Una Constitución redactada por cinco personas alrededor de una mesa camilla e impuesta al pueblo español, de los que mi amigo Camilo José Cela decía que si hubieran tenido vergüenza y honor se habrían pegado un tiro. Una Constitución impuesta al pueblo español, al que se engañó vilmente sobre el contenido real y sus consecuencias, y que permite hechos como el relatado: que una presunta delincuente, en lugar de ser expulsada de la carrera judicial y procesada, sea nombrada ministra de Justicia es la prueba mas contundente y clara de que tenemos una basura de Constitución, que no garantiza la Justicia y la igualdad de todos los españoles, y de que o los españoles acabamos con ella y con la casta  política parasitaria y venal que se ampara a su sombra, o tenemos garantizada  nuestra destrucción política, económica y social.

Y ahora tenemos el último dislate de esta presunta delincuente, algo que alcanza el colmo de la indignidad, del sectarismo y la mentira, en la que una vez más como los padres de la Transición toma al pueblo español por imba y sicial de esta gran nación.  cela dece la Transicikumportado e importan ceronombrada ministra de Juasticia onstititici de Juécil. Esta izquierdista radical afirma nada más y nada menos que una organización criminal, como la denomina al auto de procesamiento de los golpistas del 1-O, PdCAT y ERC, sí acepta la Constitución y que VOX, que defiende la unidad la unidad nacional, la democracia real que nos robó la Constitución del 78 y el fin de un Estado autonómico totalmente contrario a la realidad geográfica e histórica de España, es un partido de extrema derecha que debería ser prohibido. Esto es algo que supera todos los límites de mendacidad , vileza y desprecio a la inteligencia los españoles.

Pero no solo eso. Su admirado Podemos, con quien comparte ideología y sectarismo, un partido abiertamente totalitario y antidemocrático que no respeta ni la Constitución, ni los derechos humanos, ni los resultados de las urnas -en Andalucía-, ha sacado sus hordas a la calle para tratar de imponer su voluntad contra el veredicto de las urnas quemando coches y contenedores. Como explica Pablo Iglesias en su programa político, descrito en un artículo publicado en una revista ultraizquierdista inglesa bajo el título de “Understanding Podemos” –una especia del MeinKampf de Hitler en cutre tercer mundista-, su objetivo es la implantación de una dictadura comunista tipo Venezuela y los pasos a dar para la conquista del poder que denomina “asalto a los cielos”, momento en el cual serían suprimidos todos los derechos y libertades . Un partido así sería ilegal en cualquier Estado de derecho, y la presunta delincuente que Sánchez ha nombrado ministra de Justicia, dice que el único partido ilegal es VOX.

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