Y ahora terroristas en los timos de la Moncloa

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Moncloa
Sánchez en el Congreso (La Moncloa)

La decisión de Sánchez de incluir a Bildu en la mesa de negociación de lo que denomina “nuevos pactos de la Moncloa” tiene toda la lógica criminal

Por Roberto Centeno

En el año 2010, la banda terrorista ETA estaba completamente derrotada. El guerracivilista Rodriguez Zapatero, en lugar de acabar con ella definitivamente -a pesar de haber asesinado e decenas de socialistas-, en un acto inaudito de traición a sus muertos y a España, decidió no hacerlo y  blanquear sus restos legalizando Bildu que agrupaba lo que quedaba de la organización terrorista. El Tribunal Supremo voto contra la legalización, pero entonces recurrieron al Constitucional. Éste es un auténtico cachondeo, donde no se vota en derecho sino en función de la adscripción política de los magistrados; donde el PSOE y los separatistas tenían mayoría que aprobó su legalización por 6 votos frente a 5.

Zapatero siempre ha sido un experto en relaciones con las organizaciones terroristas. En particular con los regímenes narcoterroristas sudamericanos, que habían financiado al PSOE y financiarían después de la campaña de Pedro Sánchez. Tan extraordinarias eran estas relaciones que le han llevado a actuar como ministro de Asuntos Exteriores de facto de Venezuela; por lo que lleva cobrados según la oposición venezolana más de cinco millones de dólares.

La fiscalía de EEUU tiene encima de la mesa un dossier elaborado por la DEA, la agencia antidroga norteamericana, en la que piden que Zapatero sea incluido en la lista de criminales como Maduro, y se ofrezca una recompensa por su captura.

 

Los nuevos pactos de La Moncloa

Pero si la actitud de Zapatero es abiertamente criminal, no ha sido menos la actitud de Rajoy, que habiendo prometido en su campaña electoral de 2011 ilegalizar a Bildu y acabar definitivamente con la organización terrorista, no solo no lo hizo, sino que consolidó la presencia de ETA en el Parlamento.  Por ello, la decisión de Sánchez, con su brutal ambición totalitaria de poder y su carencia total de escrúpulos, de incluir a Bildu en la mesa de negociación de lo que falsamente denomina “nuevos pactos de la Moncloa” tiene toda la lógica criminal de siempre.

Y es que aquí el problema no es la decisión de Sánchez. El problema es la decisión de Casado y de Ciudadanos. ¿Acaso van a sentarse a negociar nada en una mesa donde está invitada una organización terrorista?. Eso sería de nuevo el colmo de la infamia. Casado se autodenomina “líder de la oposición”, pero hasta ahora ni ha demostrado ser un líder ni ha hecho oposición. Y a pesar de sus bonitos ataques  al final se ha limitado a firmar una y otra vez cheques en blanco a Sanchez; a pesar de que en su gestión de la crisis del coronavirus,  NO SOLO LO HA HECHO TODO MAL, ES QUE ADEMÁS ES IMPOSIBLE QUE LO HUBIERA HECHO PEOR. Somos record mundial en muertes por habitante, en contagios totales y en contagios del personal sanitario.

Y en cuanto a Ciudadanos, ni está ni se espera en la oposición; es solo una veleta a favor del PSOE. Inés Arrimadas está muy feliz porque ella pidió unos pactos de la Moncloa, sin tener ni la menor idea de en qué consistieron. Se cree que Sánchez le ha hecho caso. Sin embargo, nada más lejos. Son los timos de la Moncloa.

 

En qué consistieron los pactos del 77

Los pactos de verdad de la Moncloa fueron un encargo en junio de 1977 al mejor economista de España, el profesor  Fuentes Quintana y su equipo, del que yo formaba parte. Se trataba de un plan de emergencia económica para salir de la aguda crisis de la desastrosa gestión que Adolfo Suarez había dejado a la economía  solo un año y medio después de que  el general Franco la dejara en perfecto estado de revista. El Plan de 101 páginas lo entregamos en octubre a todos los partidos políticos. Sespués de dos semanas de debate fue aceptado por todos, lo que evitó el colapso de nuestra economía.

Pero lo que ahora pretende Sánchez no tiene nada que ver con aquello, porque no hay plan alguno que debatir como entonces. De lo único que se trata es hacer responsables a todos los partidos del desastre que se avecina.

La situación económica que van a encontrarse los españoles cuando salgan del confinamiento va a ser catastrófica. La salida de ella no va a ser en forma de U, y menos de V, si no de L; es decir, saldremos mucho más empobrecidos con un paro gigantesco y una deuda imposible de devolver que arruinará a las futuras generaciones de españoles durante los próximos 50 años.

La clase media va resultar destruida, la brecha social se incrementará y España  entrará en una fase de liquidación, donde Soros el amigo de Sanchez va a tener el lugar de privilegio para el saqueo de España; seguida de los Rotchill y demás hermanos mártires. El plan del Gobierno es destruir la nación, vender a precio de saldo los medios de producción y hacer depender a la población de una renta mínima y una cartilla de racionamiento igual que en Venezuela.

 

Echarle la culpa a la oposición

El jefe de gobierno italiano sí que ha puesto en marcha unos pactos de la Moncloa. Para ello ha encargado al ex CEO de Vodafone mundial, el italiano  Vittorio Colao,  junto con un grupo de trabajo compuesto por los mejores economistas y expertos empresariales de Italia, la redacción de un programa de emergencia económica tipo Fuentes Quintana para salir de la crisis.

Mientras que en España lo único que quiere Sánchez es poder echarle la culpa a la oposición del desastre mientras él pone en marcha un programa bolivariano de nacionalizaciones; incremento del tamaño del Estado; de expropiación de viviendas vacías; y de expropiación de los ahorros de los españoles  para crear un banco público; así como proclamar en España una República totalitaria bolivariana

Abascal ya ha calificado de estafa los pactos propuestos por Sánchez y ha anunciado que no se reunirá con él por negligente, falsario y desleal. Es totalmente incomprensible cómo el PP no exige a estos filocomunistas el que se encargue un plan tipo Fuentes Quintana o Vittorio Colao, como condición ‘sine qua non’ antes de sentarse siquiera a hablar con  este miserable, que no solo es que no tenga ni idea de cómo salir de la crisis, es que aunque la tuviera la salida sería imposible sin que los mercados y la propia Unión Europea crean que el plan de Sánchez es viable, algo metafísicamente imposible con un  gobierno del que forman parte comunistas bolivarianos, terroristas y organizaciones criminales separatistas.

Y es que solo hay una salida: un gobierno de concentración nacional, donde estén todos los partidos con credibilidad ante Europa y los mercados, y excluya completamente a comunistas, separatistas y terroristas. Hay que estar locos para pensar que puede haber una salida a la debacle económica que se avecina con un gobierno formado por toda esta chusma canalla.

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