Carta a un cardenal traidor a su Patria y a su Dios

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Roberto Centeno, catedrático de economía
Roberto Centeno, catedrático de economía

Al traidor, Juan José  Omella

Permítame que no le salude con el debido respeto que un católico se supone debe a un príncipe de la Iglesia. Nunca lo hago con los traidores, sean Cardenales, Jefes de Estados o albañiles. Y es lo que es usted en grado superlativo. Pastor de los nazis totalitarios y supremacistas de la Generalitat. En lugar de explicarles la sin razón de sus exigencias, algo que usted no puede ignorar; en lugar de condenarles por su desprecio total a la Ley por su doctrina del odio a los derechos humanos de los no nacionalistas, a los que tratan igual que Hitler a los judíos, usted, como sus colegas alemanes, no solo mira para otro lado es que se ha alineado inequívocamente al lado del Mal. No solo es un traidor a su Patria, traiciona también a su Dios, en el que probablemente ni siquiera cree.

Y no le saludo porque como a millones de católicos españoles nos repugna hasta lo más íntimo de nuestro ser su hipocresía; su cobardía y su sometimiento abyecto al imperio del mal que nos gobierna en estos días aciagos. Y no le saludo porque juzgo a las personas por su hechos, y resulta difícil encontrar a un príncipe de la Iglesia tan vil, miserable y que haya hecho tanto daño como usted a España y a los españoles, pero especialmente a los catalanes no nacionalistas, que buscando en usted protección y consuelo ante los desmanes de sus siniestros amigos, empezando por el nazi Junqueras. Los ha abandonado totalmente en manos de una organización criminal.

Ha bendecido y bendice el que los niños catalanes no puedan recibir sus enseñanzas en español. Ha bendecido y bendice el adoctrinamiento en el odio y la mentira a los niños catalanes. Usted no puede ignorar que Cataluña jamás en toda su historia ha sido independiente y menos una nación. Primero fue un condado del Reino Franco, luego una parte del Reino de Aragón y, finalmente, desde hace 500 años una parte indisoluble de España, unas de las tres naciones mas antiguas de Europa. Y ahora viene usted hablando de tender puentes. Puentes entre quién, pedazo de traidor, entre una nación de 46 millones de personas y una banda criminal.

 

Tumba de Franco

Cuando hace unos meses se plateó el tema de que un Gobierno impío, traidor sin Patria ni Dios como usted, profanara la tumba del general Franco -el jefe de gobierno que más hizo por la riqueza y el bienestar de los españoles en toda la Historia- y le sacaran de allí como a un perro, una persona cuya memoria deberían ustedes venerar cada día porque salvó a la Iglesia del exterminio, porque la concedió mas prebendas y privilegios que ningún Rey ni jefe de Gobierno había concedido jamás.

La Conferencia Episcopal y usted permitieron tamaña felonía. Además aplastaron sin piedad la resistencia del abad de la misma a tal profanación, amenazándole nada más y nada menos que con su excomunión. Y es que, permítame decírselo Monseñor, es usted un perfecto canalla. Espero y ruego que solo por esto usted y todos su compañeros de la Conferencia Episcopal ardan algún día en el infierno. Como ninguno de ustedes cree en Dios, supongo que esto les importará una higa.

Y todo lo contrario ocurre con el gran fetiche de la banda criminal que usted pastorea, y en cuyo honor ha pronunciado mil homilías y mil misas. Me refiero al genocida Companys. Éste, como relata el exministro y periodista socialista Julian Zugazagoitia, en su obra “Guerra y vicisitudes de los españoles”, se jactaba en 1938 de haber exterminado a todos los curas frailes y monjas de Cataluña. Una pena que como usted no estaba allí salvara su vida y pueda cometer, como comete, la sarta de felonías y maldades que ya ha hecho; y sin duda hará multiplicadamente desde su nuevo e importante cargo.

 

Pídaselo a Sánchez

Fue el corre ve y dile entre Rajoy y  Junqueras para conseguir que éste financiara el golpe de Estado; que después aplicara un 155 irrisorio, dejando en sus puestos a todo los funcionarios traidores y que lo levantara un día antes de irse. Dos perfectos canallas.y ahora trata de  repetir lo mismo con Sánchez. Con usted al frente, millones de españoles dejaremos de señalar la casilla de la Iglesia Católica en nuestra declaración sobre la renta dentro de cuatro meses; pídaselo directamente a Sánchez, que al igual que usted es un canalla traidor sin Patria y sin Dios. O mejor aún, al Papa Francisco que es quien le ha colocado de usted ahí, igual que Soros y los globalistas, haciendo el papel del Espíritu Santo le colocaron a él en la silla de Pedro.

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