Va por ustedes ‘maestros’

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Comenzamos el curso con una disminución del gasto en educación en la Comunidad de Madrid. En esta ocasión, justificándose con la crisis, las tijeras han entrado en profundidad, afectando de manera mucho más considerable al número de docentes en cada centro escolar. La disminución en el número de profesores influye directamente en la calidad de la educación, puesto que nadie puede ignorar que el principal apoyo que el estudiante encuentra es siempre el de sus maestros. La cantidad de alumnos sigue aumentando y, en sentido contrario, los maestros que los atienden son cada vez menos. Si ya el curso pasado fue, hasta ahora, el peor dotado de la historia de Madrid, este año va a superar ese récord negativo con creces.

Hay muchas cosas que hacer en enseñanza: nuevas tecnologías, aumentar la capacidad crítica y de comprensión, promover ciudadanos y no números, potenciar la autoformación para quienes han terminado o abandonado sus estudios,… Y, especialmente, capacitar a aquellos chavales con un entorno complicado pero con capacidad de estudio suficiente. El nivel de estudios alcanzado no tiene que tener ninguna relación con la capacidad económica de nuestros padres. Todo esto requiere más dinero, más inversión, más apoyo público. Si Espe y su equipo van en sentido contrario, es que vamos mal.

No se puede buscar en la falta de dinero la excusa perfecta para cubrir con un halo de justicia los recortes en educación. La política es, en su sentido más terrenal, el arte de asignar las prioridades dentro de los presupuestos públicos. Presupuestos limitados para necesidades infinitas, que precisan de un establecimiento de preferencias de gasto en unas materias en perjuicio de otras. Y en publicidad la Comunidad de Madrid no recorta, sigue su pauta ascendente. En un ejemplo que viene muy al caso, el año pasado, para difundir la Ley de Autoridad del Profesorado -ley que quedó finalmente en nada- el Gobierno de Esperanza Aguirre gastó 1,9 millones de euros. Y se acumula en cientos de millones lo que se destina a las campañas ‘Metro de Madrid: vuela’ o ‘La suma de todos’. Como he dicho, cuestión de prioridades.

Nos encontramos ante la que no es, desde luego, la mejor manera de combatir el fracaso escolar o los malos resultados de nuestros estudiantes en los informes internacionales. Mientras que en el conjunto de España la cifra de fracaso escolar se ha reducido en 5 puntos en los últimos 2 años, siendo nuestro país el que mayor avance ha demostrado en este aspecto, las de la Comunidad de Madrid no sólo se mantienen, sino que incluso suben ligeramente. En el lado contrario, demostrando que otra forma de hacer las cosas es posible, Andalucía las ha reducido en un 7%. Es la constatación de que las políticas educativas influyen, sin duda, en las cifras de éxito de los alumnos. Casi el 75% de los alumnos completaron la enseñanza obligatoria en el último curso, resultados que, aunque aún no se corresponden con los deseables, indican que nuestro sistema educativo camina en la dirección correcta y que es posible que en el 2020 alcancemos el objetivo del 15% que España se ha marcado: la mitad de fracaso escolar que en 2007. Desgraciadamente las buenas noticias no suelen alcanzar los titulares tan fácilmente como las malas. A lo mejor ésta sí merecía ser publicitada.
 

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