Valorar lo votado

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En una campaña como la que hemos tenido parece que la mayoría de los votos se han decidido en los últimos momentos. No hay más que mirar que los sondeos del principio de todo este proceso situaban a los indecisos por encima del 40% de los votantes. Quizá quiera eso decir que las campañas electorales siguen teniendo su utilidad. Incluso querría decir que tienen más utilidad que en épocas anteriores, en las que el porcentaje de dudosos hasta última hora era muy pequeño. Personalmente no me lo creo. Si tenemos en cuenta lo que dice la mayor parte de las personas con las que tratamos, al menos yo, nadie o casi nadie ha dejado la decisión para el último momento. Por tanto la situación es similar a la de otros procesos.

Tampoco parece, si nos fijamos en los medios de comunicación, que la Sanidad, Educación, pensiones o políticas sociales hayan sido los factores que hayan condicionado la opinión de las mayorías. Yo pienso que sí, como siempre, por lo que veo, por lo que escucho, pero, sobre todo, porque confío en que estas decisiones se toman atendiendo a los temas que más nos pueden afectar, aunque el debate vaya por otro lado.

Sin embargo, es cierto que esta campaña ha sido diferente, y eso sí ha podido influir en trasvase de votos de uno a otro partido. Han sido abundantes los golpes de efecto finales, con fichajes sorprendentes, declaraciones políticas de impactantes o acciones que se salen de lo común en los últimos momentos de la campaña. Esto puede haber influido poco en el voto, pero también es cierto que puede haber tenido repercusión. Es difícil saberlo a priori y será también casi imposible valorarlo con posterioridad.

Pero lo que cierto es que, una vez escrutado y obtenido el resultado, cada ciudadano es responsable del voto que depositó. O de no haberlo hecho. Y ahí empiezan los titubeos.  Siempre he considerado que el día siguiente a las elecciones es cuando hay que comenzar a pensar el voto para las siguientes. Todos hemos tomado una decisión que fundamos en una serie de datos o de conjeturas. Tenemos en cuenta lo que consideramos que es un partido concreto, y lo que sospechamos que va a hacer, y con ello establecemos nuestro voto.  

Pues bien, recordemos con claridad los factores que nos han inclinado a uno u otro lado, serenémonos y valoremos en función de esos factores si hemos estado o no acertados. No es para premiarnos o arrepentirnos. Se trata de decidir nuestro voto para las siguientes con seguridad. 

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