Los verdaderos padrinos del “pequeño Nicolás”

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Francisco Nicolás Gómez-Iglesias, el joven de 20 años vinculado al PP al que la Policía le atribuye delitos de falsedad documental, estafa y usurpación de funciones públicas, ha demostrado que para codearse con la ‘jet set’ del Partido Popular sólo hace falta un buen padrino, mucho peloteo y ser un trepa de primera. Estas son las características básicas que tiene que tener cualquier candidato para obtener un sitio entre los políticos de este país llamado España.
 
Nicolás busco un buen padrino para situarle en un buen punto de partida como es el palco de honor del Real Madrid y desde allí, supo moverse y proyectar una imagen de la que se sirvió para figurar en actos de todo tipo junto a la elite del mundo político y empresarial. 
 
Cuando los dirigentes NNGG pensaban que era familia o amigo de alguien importante, no estaban muy equivocados, ya que la mayoría de los trepas que forman parte de la cúpula directiva de cualquier partido político, son enchufados sin ningún tipo de capacidad, protegidos por los padrinos de turno.
 
Nicolás fue introduciéndose en los círculos del poder político y económico gracias al personaje que él mismo había creado, pero sobre todo a su relación con  determinados cargos del PP, con algunos de los cuales colaboraba con trabajos de asesoría u otro tipo de gestiones y sino qué le pregunten al concejal y secretario general del PP en el distrito de Chamartín. 
 
Parece inverosímil que un mal estudiante lograse hacerse pasar por miembro del CNI o asesor de la Vicepresidencia del Gobierno para conseguir negocios fraudulentos. Pero lo cierto es que todo este sainete no se puede entender sin el contexto de una casta política de tercera que no tiene ni la más mínima legitimidad, ya que sólo obedecen la orden del amo que les pone en unas listas o les da un puestito. Y así nos encontramos con unos políticos que se arrastran como serpiente con tal de mantener su sillón mientras que dan la espalda a los ciudadanos, sabedores de que las listas cerradas les mantienen aislados y protegidos de sus verdaderos jefes, los ciudadanos.
 
En resumen, el caso del pequeño Nicolás no debe extrañar a nadie, sólo tienes que darte una vuelta por los saraos políticos de Madrid y te das cuenta que apestan a enchufismo, corrupción y sobre todo mediocridad. Casos como este se volverán a repetir mientras los políticos no respondan directamente ante sus votantes y nosotros los ciudadanos debemos exigir la elección directa de nuestros servidores, para que los padrinos de estos petardos tengan los días contados.

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