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12/12/2016 - Juan Luis Posadas Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Yo soy Espartaco

En mi libro La rebelión de Espartaco (Sílex Ediciones, 2012), recuerdo que mi interés por el esclavo que se alzó contra la República romana en el año 73 a. C., se inició en mi adolescencia tras ver en Televisión Española la película Espartaco, de Stanley Kubrick, protagonizada por Kirk Douglas. Eso era cuando Televisión Española ponía cine de verdad, y no series de época con ropa de Cornejo...

El viernes 9 de diciembre, el gran actor Kirk Douglas, padre de un señor que también hace películas y que veranea en Mallorca, cumple cien años. CIEN AÑOS. Un siglo de maestría encarnado en el hijo de un trapero judío de la antigua Yugoslavia, emigrado a Estados Unidos y dedicado al séptimo arte desde los años cuarenta.

Hablar de Kirk Douglas es hablar de cine en mayúsculas. Su magnetismo personal, su mirada, su saber hacer, obligaba a los espectadores a no quitar la vista de la pantalla. Su reinado en ella era absoluto. Recuerdo algunas escenas y algunas miradas que quitaban el hipo: cuando se enfrenta a su superior en Senderos de gloria y le espeta: "el patriotismo es el refugio de los canallas", cuando un halcón le arranca un ojo en Vikingos y mira a su enemigo Tony Curtis con un odio irracional, o cuando los esclavos le hacen callar pronunciando "Yo soy Espartaco", en la película ya mencionada, y él llora de felicidad absoluta y de agradecimiento a sus hombres.

El señor Douglas ha vivido una vida prodigiosa, acabó con las listas negras tras poner al guionista Dalton Trumbo en los títulos de crédito de Espartaco, representó la honestidad, el progresismo, la masculinidad bien entendida, y en general, todo lo bueno (y en algunos papeles, todo lo malo) que el ser humano puede llegar a encarnar. Su hijo, que también hace películas, se le parece pero no heredó ni su mítico hoyuelo ni su gran talento.

Le deseo, le deseamos, señor Douglas, lo mejor, que será solo una parte de lo bien que nos lo ha hecho y nos lo hará pasar. Pero hoy por hoy, VIVA KIRK DOUGLAS.









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